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Economía

Dólar: el BCRA vendió US$ 952 millones en septiembre, la mayor cantidad de los últimos 12 meses

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Solo en el día de ayer se vendieron 196 millones de dólares para hacer retroceder al dólar blue.

Tras la suba del dólar blue el pasado miércoles, el Banco Central tuvo que intervenir e inyectar dólares al mercado. Es así como el dólar informal retrocedió y se ubicó una baja de cincuenta centavos con respecto al valor de dicho día, representando solamente un aumentó $5,5 en todo el mes.

El dólar blue cerró septiembre con una baja de un peso sobre el nivel del miércoles, que lo lleva a $186. En el período el Banco Central tuvo que salir a volcar dólares para abastecer la demanda.

Pero esta red de contención al dólar paralelo no fue gratis. Hasta el 30 de septiembre, el Banco Central inyectó en el mes a través del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) unos US$ 952 millones de dólares, incluyendo unos US$ 196 millones que tuvo que vender solo en el día de ayer.

Es así como los montos de septiembre se ubican en los más altos en los últimos 12 meses. Una cifra que expertos aseguran enciende luces de alarma pero que todavía está lejos de los US$1.600 millones que el Banco había tenido que vender en septiembre del año pasado.

Las reservas brutas del Banco Central cerraron el mes en US$ 42.894 millones y así volvieron a perforar el piso de los US$ 43.000 millones. Con estos números el mercado se pregunta hasta cuándo hay margen para mantener la política cambiaria actual.​

En septiembre, el tipo de cambio oficial aumentó apenas 1%, contra una inflación que nuevamente amenaza con acercarse al 3% en el mes. En lo que va del año, el dólar oficial avanzó 17,3%, menos de la mitad del 36% que acumulan los precios.

Con un stock de reservas netas de US$ 4.700 millones, muy lejos del pico de US$ 7921 millones de mediados de julio, el ritmo de intervención actual no es sostenible durante muchos meses más“.

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Economía

Furor por una decisión de la SEC: Bitcoin subió fuerte, tocó los US$ 62.000 y se acerca a su precio récord

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La expectativa por una eventual aprobación de los instrumentos cripto por parte del principal regulador de Estados Unidos disparó su precio.

Mientras la política monetaria de Estados Unidos permanece errática y las criptomonedas siguen ganando vigencia, el mercado de las novedosas divisas tuvo una fuerte subida este viernes.

El Bitcoin se disparó en las últimas horas del jueves después de que saliera a la luz que un fondo cotizado en bolsa de de futuros de la criptomoneda será aprobado por la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos (“SEC“, el regulador del mercado norteamericano). La principal criptomoneda por valuación de mercado subió un 3,5% en menos de una hora para luego superar los US$ 62.000 dólares por primera vez desde mayo.

La suba del Bitcoin se mantuvo el viernes e impulsó una fuerte suba de otras criptos, como Ethereum y Binance Coin, que subieron 3% y 2% respectivamente.

La SEC está revisando alrededor de 40 solicitudes de estos fondos llamados ETF para trabajar con Bitcoins, y la semana que viene se cumplirán los plazos que tiene ese organismo para decidir sobre los productos vinculados a los futuros puestos a su consideración.

Según la agencia internacional Bloomberg, se espera que el regulador apruebe al menos algunos de ellos, despejando el camino para que comience a operarse instrumentos basados en la criptomoneda en el mercado regulado de los Estados Unidos, lo cual le dará la oportunidad de incorporarse mejor a la economía estadounidense.

La SEC no necesita tomar ninguna medida formal para aprobar las solicitudes. De acuerdo con la ley federal, las solicitudes pueden entrar en vigor si la SEC deja pasar un plazo obligatorio sin solicitar cambios ni ordenar al aspirante a emisor que retire la presentación.

Salvo que se produzca un revés de última hora, el lanzamiento del fondo Proshares será la culminación de una campaña de casi una década por parte de la industria de los ETF para operar con criptomonedas.

Los exchange traded funds, de ahí la sigla, son fondos de inversión asociados a múltiples productos que no están administrados y tienen cotización en bolsa. Además, son más económicos que los fondos administrados -que cobran tarifa por el servicio- y permiten a los inversores individuales distribuir sus colocaciones en distintos instrumentos a través de una única inversión.

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Economía

El día que Carlos Menem le puso fin a 45 años de controles de precios y salarios y logró bajar la inflación

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Después de una serie de importantes precedentes históricos en controles de precios y salarios, todos arribando al fracaso, en noviembre de 1991 el presidente Menem impulsaba un histórico decreto de desregulación para terminar con 45 años de dirigismo. Actualmente el kirchnerismo vuelve a apostar por las viejas recetas del pasado.

Hace 30 años la Argentina había aprendido del fracaso de los controles sobre el comercio interior. En noviembre de 1991, el presidente Carlos Saúl Menem impulsaba el famoso decreto 2.284 de desregulación, una histórica reforma sobre la economía que terminaba con 45 años de controles de precios y salarios.

El decreto suponía la erradicación total de todas las restricciones sobre la oferta y demanda de bienes y servicios, incluyendo el término de las limitaciones cuantitativas sobre importaciones y los cupos para las exportaciones.

Inflación y Producto Bruto Interno de Argentina entre 1966 y 1999.

La inflación mensual no solo no presentó ningún sobresalto, sino que se redujo a una mínima expresión en la segunda mitad de 1991, y se tornó insignificante para mediados de 1993. La disciplina monetaria había conseguido acabar de forma definitiva con los aumentos de precios, sin que la desregulación tuviera ningún tipo de impacto negativo.

Argentina había logrado la estabilidad limitándose a ordenar el aspecto monetario y fiscal de la economía, por lo que ni los “formadores de precios”, ni los bancos, ni los costos estratégicos, ni los grandes supermercados, ni las commodities ni los aumentos salariales tuvieron siquiera alguna mínima incidencia sobre la inflación.


Las experiencias fracasadas de controles de precios y salarios en el siglo XX argentino

El actual secretario de Comercio, Roberto Feletti, se mostró entusiasta por profundizar una vieja receta típica de la segunda mitad del siglo XX en Argentina, que sin embargo no logró mostrar nunca resultados positivos a mediano y largo plazo.

Pese a las experiencias de restricciones desde mediados de la década de 1930, el primer programa ampliamente generalizado y estricto de controles de precios y salarios se llevó a cabo durante las primeras presidencias del general Juan Domingo Perón.

Desde la ley 12.830 sancionada en agosto de 1946, se establecían controles sobre prácticamente todos los sectores de la economía, incluyendo la producción, los alquileres, lo salarios de convenio y el comercio exterior. Los controles se fueron encrudeciendo cada vez más a partir de 1947, con la sanción de nuevas leyes que apuntaban en la misma dirección.

El general Juan Domingo Perón en su primera presidencia.

Los resultados fueron decepcionantes: la inflación anual pasó del 16,7% en agosto de 1946 hasta llegar a un pico del 58,3% en marzo de 1952. A partir del Segundo Plan Quinquenal, se implementó un programa de congelamientos salariales y nuevos controles, pero esta vez junto con una abrupta contracción monetaria ortodoxa impulsada por Gómez Morales. Los resultados iniciales fueron exitosos, pero solo duraron dos años y para mayo de 1955 la inflación ya ascendía al 15,8%. En 1959 Argentina ya mantenía una inflación por encima de los 3 dígitos.

Bajo el Gobierno de Onganía, se volvió a intentar una suerte de “acuerdo de precios” junto con un congelamiento general de salarios por 18 meses. El programa de Krieger Vasena suponía añadir una “pata ortodoxa” vía disminución de la emisión monetaria. El plan logró consolidar una inflación promedio del 7,6% anual en 1969, pero tan pronto como se abandonó la disciplina monetaria, los precios volvieron a dispararse y la inflación llegó al 76% en marzo de 1973.

El ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena.

El programa de controles diseñado por José Ber Gelbard en 1973 es probablemente el más añorado por el extremismo kirchnerista, aunque cosechó pésimos resultados. Se establecía un congelamiento de precios mucho más estricto a los que se venían aplicando entre 1956 y 1972, y nuevamente estableciendo cepos al crecimiento de los salarios de los trabajadores. Además, se añadían numerosos controles cuantitativos sobre importaciones y exportaciones.

La inflación bajó hasta un promedio de 1,6% por mes entre abril de 1973 y agosto de 1974, pero a partir de allí se produjo una espiral de precios casi incontenible. La inflación mensual promedió el 6% entre septiembre de 1974 y mayo de 1975, y finalmente el sistema colapsó con el famoso Rodrigazo, llegándose a registrar alzas de hasta el 37% por mes. La inflación interanual llegó al 566% en marzo de 1976.

El ministro de Economía José Ber Gelbard en 1973.

En la última dictadura militar el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz buscaba añadir una dosis de heterodoxia a su programa económico, estableciendo una “tregua de precios” por 120 días, e imponiendo límites a los salarios desde abril de 1976.

La inflación promedió el 192% en 1977 y el 176% a lo largo de 1978, por lo que los precios simplemente respondieron al intenso ritmo de la emisión monetaria más que cualquier influencia por la política de ingresos. Al término de los controles desde 1979, la inflación llegó incluso al 82% interanual en marzo de 1981, nuevamente respondiendo a la dinámica de la política monetaria y la credibilidad de los agentes.

José Alfredo Martínez de Hoz en 1976.

A partir del retorno a la democracia, el Gobierno de Raúl Alfonsín impulsó numerosos controles de precios y salarios, todos devenidos en un absoluto fracaso. En 1984 el ministro Bernardo Grinspun estableció un estricto programa de controles para precios minoristas, añadiendo intensas limitaciones y licencias no automáticas para importaciones. A su vez, se establecieron cupos para exportar.

Los resultados fueron catastróficos, la economía argentina llegó a alcanzar un nivel de inflación del 804% en febrero de 1985, al término de la gestión de Grinspun. La llamada “política de ingresos” no logró ningún efecto real.

Bajo el liderazgo de Juan Vital Sourrouille, el Gobierno de Alfonsín volvía a apostar por los controles de precios a nivel generalizado, esta vez añadiendo a todas las tarifas de servicios públicos, congelando los salarios de convenio, el tipo de cambio y la indexación de contratos.

El ministro Juan Vital Sourrouille anunciando nuevos controles de precios y salarios en el marco del Plan Austral, en junio de 1985.

El programa incluía, además, una promesa para bajar el déficit fiscal mediante importantes aumentos tributarios, y prometía dejar de financiar al Tesoro de forma monetaria. La inflación pasó del 30% mensual a promediar el 2,3% entre septiembre de 1985 y febrero de 1986. A nivel interanual, la inflación bajó hasta el 50,1% en junio de 1986.  

Pero el programa perdió tota credibilidad para fines de 1986 al quedar en evidencia que el Gobierno no había sido capaz de corregir los fuertes desequilibrios fiscales, y por lo tanto no se podía ofrecer ninguna garantía para el control de la expansión monetaria hacia el futuro.

En medio de una inflación interanual del 174% en 1987, el Gobierno radical volvió a recurrir a un nuevo congelamiento general de precios, tarifas, tipo de cambio y salarios. La inflación no cedió en lo más mínimo y subió hasta el 440% en agosto de 1988. Nuevamente, Alfonsín volvió a establecer controles, esta vez con más énfasis en los costos de producción y los precios mayoristas. Este último programa se conoció como “Plan Primavera”.

Oleada de saqueos a los supermercados en medio de la hiperinflación bajo el Gobierno de Alfonsín.

El radicalismo volvía a fracasar, y para 1989 era claro que Argentina atravesaba una situación de hiperinflación. Los precios llegaron a dispararse un 114% solamente en junio de 1989, y un 196% en julio. La inflación interanual superaba cómodamente el 3000%, llegando incluso a casi 5000% en diciembre de 1989.

Todas las experiencias de controles de precios y salarios en la historia argentina resultaron en fracaso, algunos programas agotándose en cuestión de unos pocos años, y otros solamente en cuestión de meses.

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Economía

Fracasaron los controles de precios: la inflación llegó al 52,5% en septiembre

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Pese a los controles del kirchnerismo, los precios minoristas subieron un 3,5% en septiembre y la inflación anualizada llegó al 52,5% según el INDEC. En lo que va del año los precios acumulan un alza del 37%, dejando completamente en ridículo a las metas que había estimado Martin Guzmán.

El INDEC relevó que los precios minoristas medidos por el IPC aumentaron un 3,5% en septiembre, el alza mensual más elevada desde abril. De esta manera, el muy tenue proceso “desinflacionario” que presumía el ministro Martín Guzmán parece estar agotado.

La inflación interanual trepó hasta el 52,5% en comparación con el mismo mes del año pasado, una cifra que no se veía desde enero de 2020. Entre enero y septiembre de 2021, Argentina acumula una inflación del 37%, por lo que queda en evidencia que las metas de Guzmán no eran consistentes ni realistas.

Estos datos confirman que Argentina es el quinto país con más inflación en el mundo, por detrás de Venezuela, Sudán, Líbano y Surinam.

El rubro de prendas de vestir y el calzado fue el que registró mayores aumentos, alrededor de un 6% en septiembre. Las bebidas alcohólicas y el tabaco aumentaron un 5,9% en el mes, los servicios de salud un 4,3%, hoteles y restaurantes 4,1%, y los servicios por recreación y cultura lo hicieron en un 3,8%. Todos estos rubros subieron por encima del promedio general.

Ya en el mes de agosto, la inflación en el mercado mayorista había llegado al 60,5% interanual, con una variación del 2,5% solamente en ese mes. Estas cifras relevan la constante inestabilidad a la que se enfrenta la economía argentina.

Mantras el programa económico no da resultados, los numerosos controles de precios de la Secretaría de Comercio Interior volvieron a fracasar y no lograron contener la estampida inflacionaria.

Tras la partida de la ex secretaria Paula Español, Roberto Feletti impulsa un nuevo y grotesco programa de controles que radicaliza fuertemente la posición del Gobierno de Fernández.

Se debe tener en consideración, además, que el Gobierno sigue manteniendo estrictos controles sobre las tarifas de servicios públicos, por lo que la inflación reprimida implica una suerte de “olla a presión” para un futuro cercano.

Además, el Banco Central desaceleró el ritmo de devaluación en el mercado oficial aún acosta de endurecer fuertemente los ya numerosos controles de cambios. En la práctica, el Gobierno apostó por la limitación cuantitativa de importaciones y el retraso del pago con divisas, con el fin de seguir postergando una devaluación cada vez más impostergable.

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