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Economía

Dólar en llamas: el paralelo cerró la semana en $138 y la brecha con el oficial acecha el 100%

Cercano a un default y con la economía casi totalmente parada, los graves problemas de la macroeconomía argentina se manifiestan a través del dólar y la devaluación. En tan solo un mes la brecha entre el blue y el oficial alcanzó casi el 100%

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Hace no mucho tiempo augurábamos desde La Derecha Diario sobre lo que ocurriría con el dólar paralelo el día en que la gente
pudiera salir de sus casas y el aislamiento social obligatorio hubiera relajado, y no sin razón esperábamos un salto que lo dispare separándolo del
oficial. 
En aquél entonces, el 2 de abril del 2020 en la nota titulada: “Dólar:
¿cómo tapar el sol con la mano?
”, el blue se situaba en $84, por abajo del valor del dólar oficial teniendo en cuenta el 30% de recargo del Impuesto PAIS, y la cuarentena
recién había comenzado. Hoy, poco más de 40 días más tarde y con una cuarentena menos estricta nos
encontramos con esta realidad: un dólar paralelo que llegó a $138, contabilizando
así una brecha cercana al 100% con el oficial, que se mantiene rondando los $70. ¿Profecía auto-cumplida?
No es necesario ser un experto para darse
cuenta de las enormes falencias del plan económico del gobierno. De hecho, los mandatarios siguen reposando en la
falacia de que es “la salud o la economía” y parece  que hasta no dar por finalizada la
cuarentena, el gobierno no le prestará atención a la incipiente crisis económica. 
Además, en medio de todo
esto, el ministro Guzmán continúa negociaciones con los bonistas de Wall
Street
para tratar de llegar a un acuerdo previo al 22 de mayo, fecha de
vencimiento de los contratos y fecha en la que Argentina entraría oficialmente en default.

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La expectativa generada por dicha negociación es una de las principales causantes de la suba del dólar paralelo en esta semana, especialmente luego de escuchar al propio ministro esbozar frases como: “más no se puede ofrecer y no lo vamos a hacer”, luego del rechazo de la propuesta el pasado 22 de abril. 

Pero el caos se profundizó luego de que pasara el 8 de mayo, fecha que el mismo Martín Guzmán había puesto como límite para llegar a un acuerdo, y el porcentaje de adhesión a la propuesta en aquél entonces, según fuentes privadas, rondaba un lúgubre 15%.

Lógicamente, luego de cerrase la semana anterior en $122, era de esperarse que tras el rumor del bajísimo porcentaje de adhesión a la propuesta del gobierno, esta semana la gente nuevamente corriera a adquirir moneda extranjera en el mercado negro. 
Tal es así que en sólo cinco días, el valor del dólar blue creció encima del 11%, cerrando la semana $16 por encima del cierre de la semana pasada, a un valor de $138
Restando sólo una semana para el vencimiento, las expectativas aún son alarmantes. Más allá de esto, muchos medios afirman que pese a las fluctuaciones del mercado, el gobierno avanza con buenas negociaciones en vistas a un acuerdo que evite que el país vuelva a caer en default oficialmente el viernes 22.

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Sin embargo, sin un plan económico desarrollado y visible, el país aún transita la cuarentena, más flexible en algunos lugares que en otros, pero aún con cuantiosas restricciones. De hecho, el ministro de salud porteño dijo en el reporte diario del estado epidemiológico: 

“Si las personas no pueden cumplir con las actividades seguras y los protocolos, y si la curva empieza a ser acelerada, la semana que viene tomaremos la decisión si sostenemos estas medidas (de apertura de la cuarentena) o si las tenemos que desandar”– Fernán Quirós (Ministro de Salud de CABA)

Frases de este estilo como tantas otras repetidas por diversos sectores del gobierno (tanto porteño como nacional y de la provincia de Buenos Aires) en las que hablan de volver todo para atrás y retomar una cuarentena como la de fines de marzo, generan aún más incertidumbre sobre cuándo volverá el curso normal de las actividades económicas para evitar de este modo que se siga empeorando el panorama. 

Muchos consideran de suma importancia que la actividad se recupere para que la gente vuelva a utilizar su dinero en cosas productivas, ya que de ahorrar, la opción propuesta por el gobierno de ahorrar en pesos es ciertamente inviable. Es necesaria una activación en la economía que comience a hacer circular más el dinero para fines productivos y la gente no caiga en la única solución aparente para hacer valer su dinero: comprar dólares en el mercado paralelo.

Es realmente destacable que la inflación todavía no se haya disparado a valores preocupantes. Pero esto se explica en que el consumo de los argentinos es casi cero, mostrando solamente altos niveles en el rubro de alimentos, que manifestó una de sus mayores inflaciones intermensuales de los últimos años: 3,2%.

Toda la ola inflacionaria se está manifestando a través del mercado de divisas y no en el de bienes y servicios, ya que éste está apalancado por la cuarentena, la caída de la actividad y los controles de precios.

Como predijimos el pasado 2 de abril que la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo iba a alcanzar niveles históricos, ahora podemos afirmar, con poco riesgo a equivocarnos, que ni bien abran las puertas de la economía y el miedo al coronavirus sea cosa del pasado, el consumo va a validar la descontrolada emisión de los últimos meses y estaremos ante la antesala de una inflación interanual de 3 dígitos.

Con un gobierno a la deriva, es lógico
creer que de no mediar un acuerdo con los bonistas o de recibir nuevas noticias
sobre una vuelta hacia una cuarentena más estricta una vez pasado el 24 de
mayo, cada día que pase nos encontremos con el mismo título: “Dólar histórico”,
cada vez con valores más altos.

 

 

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Economía

Las nuevas medidas del Gobierno no dan resultados: La inflación tendrá un piso del 6% para el mes de agosto

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Los precios de los alimentos aumentaron un 3% solamente en las primeras dos semanas del mes, y las consultoras privadas estiman que el aumento del IPC no podrá ser inferior al 6%. La media de las expectativas de mercado espera que la inflación alcance el 90% para fin de año.

La llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía generó un cierto clima de estabilidad en torno a las variaciones del dólar en los segmentos paralelos, e incluso en la prima de Riesgo País, pero los precios siguen subiendo violentamente.

El INDEC confirmó que los precios minoristas saltaron un 7,4% solamente en el mes de julio, la variación más drástica desde abril de 2002. El proceso inflacionario no se detuvo, y en las primeras dos semanas correspondientes al mes de agosto se registró un aumento del 2,9% en el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, según estima la consultora LCG que dirige Lorenzo Guido.

La inflación para el nivel general de los precios minoristas marcó un aumento intermensual del 6,8% en las dos primeras semanas de agosto, en comparación con el mismo período semanal de julio. A partir de estos datos, la consultora concluye que la variación del IPC para fin de mes difícilmente pueda ser menor al 6%.

La estimación del IPC para la región del Gran Buenos Aires, elaborada por Ecolatina, tuvo un drástico aumento intermensual del 6,3% en los primeros 15 días de agosto. Se marca una ligera desaceleración de 1,6 puntos porcentuales en comparación con la variación del mes pasado, pero el ritmo al que aumentan los precios sigue siendo el más violento desde 2002.

Para Ecolatina el IPC tendrá una variación final del 6,2% al término de agosto, y de confirmarse este dato la inflación interanual aumentaría al 74,6% en comparación al nivel de precios registrado en agosto de 2021.

Esta cifra no solamente incluye a los alimentos, sino también al valor de las tarifas públicas de referencia, entre ellas la electricidad, el gas, el agua, el transporte público, las prepagas y los alquileres, entre muchos otros sectores.

Para la consultora Eco Go el pronóstico es similar, y se proyecta un aumento mensual de hasta el 6,5% entre julio y agosto. Estimó que solamente en los primeros 7 días de agosto los precios subieron un 1,5%, el equivalente a la inflación anual en muchos países. Se proyecta que cada semana tendrá un aumento promedio del 1,4% para el nivel general de precios.

La inflación mensual no baja a pesar de las medidas anunciadas por Sergio Massa, y las expectativas para fin de año son cada vez peores. El Relevamiento de Expectativa de Mercados (REM), que realiza y avala el propio Banco Central, espera que la inflación interanual alcance el 90,2% para diciembre.

Un nivel semejante de inflación acumulada para un periodo de 12 meses no se registraba desde noviembre de 1991. Por otra parte, para el promedio del año 2022 se espera una variación del 83,7% en comparación al año 2021, nuevamente la cifra más alta desde 1991. 

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Economía

Las pérdidas de las empresas estatales de Estados Unidos aumentaron en US$ 6.800 millones desde que Biden es presidente

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El resultado financiero de las empresas bajo la órbita del Estado federal registró el rojo más importante desde 2014. Los demócratas bloquearon la agenda privatista del presidente Trump y no presentan ninguna alternativa.

El desequilibrio fiscal de Estados Unidos a nivel federal continúa reduciéndose a partir de un importante aumento de la recaudación (un efecto que en parte se debe a la inflación), pero el resultado de las empresas patrocinadas por el Gobierno es cada vez peor.

El déficit financiero de las empresas estatales alcanzó los US$ 7.656 millones al término del segundo trimestre de 2022, cuando al inicio de la administración de Joe Biden había prácticamente equilibrio fiscal sobre este sector del Estado. El desequilibrio aumentó en 6.800 millones de dólares en 18 meses.

Este conglomerado de empresas estatales registró superávit por última vez en el primer trimestre del año 2018, y más tarde se convergió al equilibrio en la segunda mitad de 2019, durante la gestión del presidente Donald Trump.

Resultado financiero de las empresas estatales del Gobierno federal estadounidense.

Si bien Estado Unidos no se caracteriza, ni jamás se caracterizó, por una gran cantidad de empresas nacionalizadas, el Gobierno federal posee participación total o mayoritaria sobre empresas de transporte urbano, servicios de distribución eléctrica, bancos, servicio postal, aeropuertos y compañías destinadas a estimular el crédito, entre otras posesiones.

El desequilibrio registrado al término del primer semestre del año equivale a un modesto 0,03% del PBI, pero ya es la cifra más importante desde el segundo trimestre de 2015. Desde la década de 1980 los gobiernos federales se preocuparon por evitar, en la medida de lo posible, la ineficiencia y la pérdida de utilidades por parte de las empresas patrocinadas por el Gobierno, pero Biden promete ser una excepción.

Los demócratas bloquearon todas y cada una de las iniciativas del presidente Trump para privatizar un gran número de empresas estatales. Entre otras propuestas, Trump pretendía privatizar aeropuertos internacionales, el control del tráfico aéreo, el servicio postal más importante del país, la Autoridad del Valle de Tennessee, e incluso Fannie Mae y Freddie Mac.

A diferencia de lo que ocurrió en la presidencia de Barack Obama en 2009, cuando el Gobierno federal emprendía la estatización de bancos y empresas automotrices y solo de manera transitoria hasta 2012, el creciente déficit registrado en 2022 no se debe a estatizaciones temporales por la crisis económica, sino que obedece a las empresas ya existentes. 

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Cuba

La dictadura castrista anunció la flexibilización del auto-bloqueo y levanta restricciones a la inversión extranjera

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En respuesta al progresivo colapso de la economía socialista, la dictadura de Miguel Díaz-Canel impulsó la apertura a la inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista, sectores que hasta ahora se encontraban auto-bloqueados por la isla desde 1959.

La crisis económica en Cuba genera una fuerte presión para llevar adelante una agenda reformista. La dictadura socialista de Miguel Díaz-Canel anunció que Cuba permitirá la inversión extranjera directa sobre el comercio minorista y el mayorista.

Hasta ahora, el Estado cubano guardaba un celoso control de estos sectores y monopolizaba la oferta de bienes y servicios a nivel minorista y mayorista. La reforma levanta el auto-bloqueo que imponía la dictadura sobre su propio país, permitiendo que puedan ingresar firmas extranjeras para así ampliar la disponibilidad de oferta de bienes.

Es la primera vez desde 1959 en que empresas privadas internacionales podrán realizar inversiones en la isla, siendo que el propio Fidel Castro se ocupó de boicotear el flujo de capitales y aisló el país con respecto al mundo.

“La inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista, con regulación estatal, permitirá la ampliación y diversificación de la oferta a la población y contribuirá a la recuperación de la industria nacional”, explicó el ministro de Economía cubano, Alejandro Gil.

La nueva flexibilización regulatoria sigue la misma línea adoptada en la década de 1990, cuando la dictadura atravesaba una situación de colapso en lo que se denominó “período especial”, y en el cual se aplicaron ciertas reformas parciales.

Las empresas extranjeras adquirieron la posibilidad de invertir en el sector manufacturero de Cuba a partir de 1995, y más tarde se levantaron las prohibiciones para la inversión en la oferta de servicios.

La emergencia económica nuevamente se vuelve a convertir en un foco de presión para las reformas. El régimen maximizó los desequilibrios fiscales y monetarios a partir del año 2020, una situación que desencadenó la peor crisis en 27 años.

El déficit fiscal aumentó al 17,7% del PBI, una cifra financiable con recursos genuinos o deuda pública, por lo que la única herramienta fue la emisión monetaria. El Gobierno se vio obligado a abandonar la convertibilidad entre la moneda local y el dólar, y unificó el mercado cambiario.

La inflación “oficial” alcanzó el 77,3% interanual en diciembre de 2021, pero esta cifra no resulta representativa porque la dictadura cubana establece un férreo control de precios que agotó la oferta de productos en las góndolas. En respuesta al desabastecimiento generalizado, los precios de los bienes en los mercados informales registraron una inflación que superó el 6.900% en 2021.

El espiral inflacionario generó un profundo malestar social que obligó a la dictadura a ofrecer algún tipo de respuesta desesperada para ampliar la oferta de bienes en la isla, y aminorar el desabastecimiento.

La emisión monetaria descontrolada y la represión financiera ejercida por la dictadura socialista generaron escasez sobre alimentos básicos de primera necesidad e incluso sobre los productos para uso medicinal, dejando en tela de juicio el supuesto prestigio de la medicina en Cuba. 

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