El Gobierno nacional aguarda con expectativa la aprobación de garantías por parte del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estos avales, que suman US$2500 millones, serían fundamentales para que el equipo económico liderado por Luis Caputo pueda obtener nuevos créditos de bancos privados y fortalecer las reservas del país.
Según los planes oficiales, el directorio del Banco Mundial se reunirá el martes 16 de junio para analizar la solicitud presentada por Caputo en abril durante las reuniones de primavera del FMI. Se espera que aprueben garantías por US$2000 millones. Al día siguiente, el miércoles 17, el BID tratará un respaldo por US$500 millones.
Con este apoyo de los organismos multilaterales, Argentina podría refinanciar parte de su deuda en condiciones más favorables. “Esto nos permitirá refinanciar deuda más cara por deuda más barata, reduciendo el costo financiero para todos los argentinos”, había señalado el ministro de Hacienda tras reunirse con autoridades del BID en abril.
En paralelo, el Ejecutivo negocia una garantía adicional con la CAF que podría rondar entre US$250 millones y US$500 millones, cuya aprobación está prevista para el 22 de julio.

El objetivo antes del 9 de julio
El principal desafío inmediato es cubrir los vencimientos de deuda por US$4400 millones que operan el próximo 9 de julio. Los avales del Banco Mundial y el BID serían clave para acceder a préstamos privados y reforzar las reservas del Tesoro en esta etapa crítica.
Hasta ahora, el Tesoro logró reunir casi US$3600 millones mediante la colocación de bonos en dólares en el mercado local con vencimientos en 2027 y 2028. Sin embargo, parte de esos fondos se destinaron a pagos a organismos internacionales y cancelación de letras, por lo que los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central alcanzaban los US$2917 millones el martes pasado.
Este viernes se sumarán otros US$300 millones por una nueva colocación de bonos. De esta manera, sin salidas adicionales, los ahorros en dólares superarían los US$3200 millones, cubriendo alrededor del 72% de los compromisos de julio. Los analistas destacan que, aunque los vencimientos de julio no representan un riesgo inmediato, el verdadero desafío se repetirá en enero próximo con otros US$4400 millones.
La estrategia del Gobierno de Javier Milei apunta a bajar los costos de financiamiento y preparar el terreno para un retorno gradual al mercado internacional de crédito. De concretarse los avales multilaterales, se abriría la puerta a operaciones con entidades privadas que permitan enfrentar los pagos sin tensiones mayores en las cuentas públicas.
De acuerdo con consultoras como LCG, el tiempo volverá a correr fuerte hacia enero, cuando habrá que definir nuevamente cómo afrontar compromisos similares. Por ahora, la aprobación de estas garantías aparece como un paso clave en la hoja de ruta económica del Ejecutivo.
Todo el esquema busca dar previsibilidad y mejorar las condiciones de endeudamiento, algo que impacta directamente en la sostenibilidad de las finanzas públicas y en la confianza de los inversores.