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Economía

Histórica caída en la velocidad de circulación del dinero: el dato que no deja dormir a la heterodoxia argentina

El confinamiento obligatorio sobre la población, la prohibición para ejercer actividades comerciales y las restricciones sobre la posesión y libre uso del dinero, han conducido a una histórica caída en la circulación del dinero, que adormeció la bomba inflacionaria.

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Los altísimos niveles de emisión de pesos durante el Gobierno de Macri, sumados a la monstruosa e inconcebible emisión de los primeros 6 meses de Gobierno de Alberto Fernández, suscitan a la pregunta “¿dónde está toda esa inflación?

La pregunta tiene una sola respuesta: la inflación está adormecida por la cuarentena. La recesión y el parate absoluto de la economía argentina ha hecho imposible que se convaliden precios más altos que corresponden con el nivel de emisión pasado y actual.

Analizando los datos proveídos por el Gobierno, se puede ver rápidamente que la velocidad de circulación de dinero está en mínimos históricos, revelando que la gente no está comprando ni bienes ni servicios y que éstos, ante la imposibilidad de entrar en el mercado, no tienen un precio medible.

Entendiéndose “velocidad de circulación del dinero” como el tiempo que tarda el dinero de una economía en cambiar de manos entre los actores económicos, los datos del BCRA registraron su nivel más bajo desde 1975, el año del Rodrigazo

La cuarentena periódicamente prolongada, sumada a las restricciones sobre la libre disponibilidad del dinero, provocaron una desaceleración en los movimientos de efectivo y depósitos bancarios que superaron incluso el punto más álgido de la crisis del 2001. 

Aún con la caída de la actividad económica del 26% registrada en abril y el incremento de M2 (circulante más depósitos en cuenta corriente y cajas de ahorro) en un 49,4%, la desaceleración en el ritmo de la inflación se justifica casi en su totalidad por el desplome de la velocidad de circulación. 

De hecho, lo que resulta increíble es que, a pesar del gran contexto recesivo que está viviendo Argentina y las condiciones ya mencionadas, los precios continúan subiendo a un ritmo del 2% mensual, mientras el resto del mundo está entrando en fuertes deflaciones.

Desde que asumió el kirchnerismo, el país vive una inflación mensual promedio de 2,36%, y acumuló un aumento del índice de precios del 14%. La inflación no se fue a ningún lado.

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Un informe reciente de Consultora Ledesma reveló que la circulación de dinero fue un 20% más baja en julio que en el promedio de los últimos 15 años. 

De poco sirve descubrir una mina repleta de oro si esta es inaccesible para el humano; lo mismo sucede con la emisión monetaria: el impacto de los $1,27 billones inyectados en lo que va del año por el BCRA sería minúsculo, si las operaciones monetarias y el movimiento de fondos alcanzan sus mínimos históricos en 45 años.

Desde ya comenzada la cuarentena en Argentina, el incremento en el IPC no superó el 1,5% recién hasta Junio, cuando sobrepasó tímidamente el 2,2%. Las restricciones antes mencionadas sirven, por el momento, para contener la inflación. 

Sin embargo, el abrupto freno en la velocidad de circulación también causó incomodidad en las familias que buscan preservar sus ahorros, y se tradujo en una fuerte presión sobre los dólares paralelos (el dólar blue registró una suba del 70% desde iniciado el aislamiento social obligatorio). 

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Los pesos quedaron en su mayoría en cuentas a la vista, cajas de ahorro y cuentas corrientes, por lo que es plata que está parada en la línea de largada, lista para volcarse al mercado“, advirtió Gabriel Camaño de la Consultora Ledesma.

Según otro reciente informe presentado por el BCRA en referencia al mercado de cambios, también se puede notar el “efecto invernadero” que generó la cuarentena, distorsionando el comportamiento normal del mercado.

A partir de la cuarentena y el incremento constante en las regulaciones cambiarias, el volumen operado correspondiente al mes de junio fue de 13.536 millones de dólares, una caída cercana al 75% en comparación con el mismo mes del año pasado.

El informe señala el comportamiento del ente monetario a partir de la re-introducción de los controles de cambios en el Gobierno de Mauricio Macri. Esta medida provocó la casi completa anulación en la cuenta financiera cambiaria del gobierno general y del BCRA. 

Por su parte, las reservas internacionales del Banco Central, aplicando los cambios contables implementados por la administración Pesce, totalizaron los 43.241 millones de dólares en el mes de junio, adquiriendo el mismo nivel que se tenía a mediados del 2017. Para el mes de julio, el dato alcanzó los 43.387 millones de dólares.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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