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Economía

La construcción se desplomó en julio, mientras la industria sigue retrocediendo y no se ven signos de recuperación

El INDEC publicó su informe sobre el avance del sector de la construcción y la industria manufacturera para el pasado mes de julio, y registró enormes caídas en la actividad. Desde enero, la industria perdió un 13,4% de su tamaño, mientras que la construcción se contrajo un 34%.

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A pesar de los numerosos proyectos orientados a la reactivación y a la política emprendida por el ministro Kulfas para favorecer la “sustitución de importaciones”, tanto el sector de la construcción como la industria, cayeron abruptamente en el pasado mes de julio. 

El INDEC anunció que el sector de la construcción repuntó un 6,8% con respecto a junio, pero sigue un 12,9% por debajo del nivel que tenía el año pasado. La variación mensual se vio parcialmente opacada por las nuevas medidas de aislamiento que dictó el gobierno en ese mes. 

La serie desestacionalizada del ISAC (que mide la actividad sintética de la construcción), mostró un fuerte y rápido incremento entre mayo y junio, pero la tendencia se aplanó considerablemente en julio. 

El sector logró recuperar el nivel que tenía antes de la pandemia, similar a enero, y ligeramente inferior a febrero.
A pesar del repunte, lo cierto es que la actividad constructora acumula un deterioro prolongado desde mayo del 2018, y este año sólo se profundiza la tendencia declinante. 

En los primeros siete meses del año, se acumuló una caída del 34% con respecto al 2019.
El bajo nivel de actividad se reflejó en la poca demanda de insumos derivados. 
El consumo de hormigón bajó un 67%, el asfalto un 62%, y los mosaicos graníticos y calcáreos un 38%, todo esto en comparación a julio de 2019. 

La misma tendencia se observa si se tiene en cuenta a los primeros meses del año.
La cuarentena más larga y estricta del mundo pudo destruir mucho más que cualquier reparo ejecutado a partir de los programas de reactivación del gobierno. 

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A pesar de la sustitución de importaciones del ministro Kulfas, la industria se derrumbó un 6,9% con respecto al año pasado, y creció sólo un magro 2% contra junio. 

El índice que mide la actividad industrial, el IPI (índice de producción industrial manufacturero), acumula una fuerte contracción de 13,4% entre enero y julio, una cifra nunca vista desde 2002. Aún así, julio presentó la caída interanual más baja desde que comenzó la pandemia y la cuarentena. 

De los dieciséis sub-índices que conforman el IPI (correspondientes a diversos rubros que componen a la actividad industrial), catorce de ellos registraron contracciones en comparación con 2019, lo que permite dar cuenta del estado actual en la industria. 

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El impacto fue particularmente fuerte para el rubro “prendas de vestir, cuero y calzado”, que cayó 31,9%. Este sector acumula una caída superior al 41% desde enero, y el retorno a las restricciones en julio significó una gran pérdida para su recuperación. 

Otros rubros duramente golpeados fueron las “industrias metálicas”, que cayeron un 29,2% en julio y acumulan una contracción del 32% desde enero, o el rubro de “otro equipo durable para el transporte”, que se derrumbó un 43% con respecto a 2019. 

Los únicos sectores que soportaron de forma más invicta el impacto del aislamiento, fueron productos tabacaleros y el rubro de alimentos y bebidas. Ambos lograron registrar incrementos (muy tenues) desde enero de este año. En el caso de la producción de productos de tabaco se registró, además, un fuerte aumento del 58% con respecto al año pasado. 

La vuelta al aislamiento y la falta de soluciones dinámicas por parte del gobierno de Alberto Fernández, boicotearon gran parte de la actividad económica prevista para julio, un mes que terminó marcando la desaceleración del repunte.

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Economía

Mercado Libre se convirtió en la empresa más grande de América Latina

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Con la caída bursátil de la importante minera brasileña Vale S.A, Mercado Libre se transformó en la empresa más importante de la región, registrando una valuación estimada en US$ 90.000 millones.

La firma fundada por Marcos Galperin vuelve a liderar el ranking de valuación en América Latina. Desde el mes de julio, la importante minera brasileña Vale S.A registró una pérdida de sus valores por US$ 40.000 millones debido a la baja en el precio internacional del hierro, suponiendo una importante caída bursátil del 32%.

Entre otros motivos, la baja de la demanda china por el mineral contribuyó enormemente a la caída abrupta de su precio en el mercado global. La tonelada métrica del hierro cayó por debajo de los US$ 100, y se espera que promedie los US$ 90 a lo largo de 2022.

De esta manera, y con una valuación estimada en US$ 90.000 millones, Mercado Libre se consolida cómodamente como la empresa más importante de la región. La sólida posición financiera de la empresa sigue inspirando a los inversores. Solamente en el último trimestre, Mercado Libre registró ganancias por US$ 62,2 millones, un 22% más que en 2020.

El desempeño de la tecnología financiera de Mercado Libre demostró ser mucho menos volátil en comparación a lo que ocurre en el mercado de materias primas, donde opera Vale S.A desde hace décadas.

Además, el apetito inversor por la empresa argentina no solamente se debe al valor de las ganancias operativas de este año, sino que también se especula con el valor presente de los ingresos futuros que pueda llegar a generar la empresa. En este sentido, se espera un escenario relativamente optimista para la empresa de Galperin.

Por debajo de Mercado Libre y Vale, la empresa mexicana Walmart mantuvo el tercer lugar en el ranking regional con una valuación total de US$ 61.800 millones, seguida por Petrobras con US$ 61.000 millones y América Móvil con US$ 59.200 millones aproximadamente.

Así como el surgimiento de las llamadas “empresas unicornio” en la Argentina, este proceso se produjo incluso a pesar de las medidas poco convencionales del Gobierno de Alberto Fernández, y de ningún modo gracias a ellas.

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Economía

Insólito: el Ministerio de Economía confirmó sin querer que se usará el dinero del FMI para la campaña

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Tras las duras críticas a la maniobra del oficialismo por usar fondos del FMI para financiar el gasto público, el Ministerio de Economía emitió un comunicado oficial tratando de desmentirlas, pero acabó confirmándolas.

El Gobierno kirchnerista decidió utilizar la posición de reservas depositadas por el Fondo Monetario Internacional en Derechos Especiales de Giro (DEGs) con el fin de financiar una agresiva política fiscal en cara a las elecciones de noviembre.

Se resolvió la colocación de Letras Intransferibles al Banco Central por un monto equivalente a los US$ 4.350 millones. El Banco Central le compró al Tesoro su posición del DEGs haciendo uso de la emisión monetaria, a cambio de un “pagaré” en forma de Letras. Nuevamente, esta maniobra dota al Gobierno de una gran cantidad de recursos para el despilfarro.

En la práctica, las Letras Intransferibles no son más que un “activo basura”, pues no pueden ser vendidas por el Banco Central en los mercados de bonos, como ocurre con cualquier otro activo de esa naturaleza.

El Ministerio de Economía trató de desmerecer todas las críticas y emitió un comunicado oficial buscando explicar detalladamente la operación en cuestión. Sin embargo, de forma insólita y sin buscarlo, fue el propio comunicado el que terminó confirmando todas y cada una de las críticas hacia el oficialismo.

El comunicado confirma que el monto valuado en DEGs se utilizará para dos operaciones concretas: en primer lugar, se los utilizará para cancelar pasivos con el FMI y, tal y como se lo advertía, se usarán también para cancelar “adelantos transitorios” al Tesoro.

La maniobra explicita que el fisco dispondrá de un monto por $422.000 millones para financiar el gasto público.

Los llamados adelantos transitorios no son otra cosa que la compra de deuda pública por parte del Banco Central. Sin embargo, y a diferencia de cualquier país normal, el Tesoro jamás devuelve ni los intereses ni los montos por esa deuda, por lo que en la práctica es simplemente una forma más de dominancia fiscal sobre la política monetaria. En lugar de prestarle dinero al Tesoro, el BCRA termina financiándolo sin mayores cargos.

Lejos de refutar algo, el propio Ministerio de Economía acabó confirmando todas las preocupaciones en torno al cambio radical de la política económica, que dejará de considerar un mínimo margen de prudencia fiscal para radicalizarse hasta las últimas consecuencias.

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Economía

Evergrande, el “Lehman chino” se desploma un 11% y muestra signos de una nueva crisis financiera mundial

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El segundo promotor inmobiliario más grande de China adelantó que no podrá cumplir los vencimientos a fin de mes y tiene una deuda equivalente al 2% del PBI chino, que en caso de defaultearla generaría una crisis con condimentos similares a la del 2008 en Estados Unidos

El gigante inmobiliario chino Evergrande se desploma un 11% este lunes en la Bolsa de Hong Kong, registrando su menor nivel de cotización en más de 11 años ante el miedo de que la firma no pueda hacer frente a sus compromisos financieros.

El segundo promotor inmobiliario más grande de China está a punto de colapsar: la semana pasada la empresa aseguró que probablemente no pueda honrar la deuda de alrededor de 254.000 millones de euros que tiene con los acreedores que equivalen aproximadamente el 2% del PBI del país asiático.

Los títulos de la firma inmobiliaria cayeron hasta los 2,28 dólares hongkoneses y es el peor registro desde mayo de 2010. Además, la valoración bursátil de la empresa se ha desplomado un 93% en ese periodo. En los últimos dos meses, el desplome superó el 80%.

La quiebra de Evergrande no solo significaría la destrucción de millones de empleos directos e indirectos, sino una catástrofe económica que los especialistas ya están calificando como un potencial “Lehman Brothers” chino, en referencia a la compañía norteamericana de servicios financieros que estaba sobreinvertida en hipotecas subprime, y su quiebra fue el síntoma más grande de la severidad de la crisis que estaba azotando a Estados Unidos en 2008.

Uno de los grandes temores es el posible “efecto contagio”. Los principales acreedores de Evergrande son bancos e inversionistas chinos, que perderían miles de millones si el gigante defaulteara sus obligaciones financieras. Por otra parte, Standard and Poor’s indicó en agosto que la empresa tenía deudas pendientes con los proveedores y contratistas de sus proyectos, a quienes debe aproximadamente 37.160 millones de dólares.

De acuerdo con la agencia de noticias Bloombergeste jueves la firma deberá afrontar el vencimiento de un bono de cinco años de 71,3 millones de euros, y si defaultea este compromiso, podría ser el primer paso de un crash financiero en China. Hasta finales del año, la firma tiene que afrontar pago de intereses por 571,3 millones de euros, que casi seguro que no podrá hacer.

Esta caída tiene que ver con la brutal cuarentena que impuso China durante el 2020 por la pandemia. En agosto de 2021, la empresa reportó una disminución interanual del 29% en las ganancias netas y advirtió que la falta de liquidez podía poner en riesgo la conclusión de proyectos inmobiliarios que había paralizado por la pandemia.

El Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo, el mayor regulador financiero de China, ha dado luz verde para que la empresa libre sus pagos y renegocie los términos de sus deudas con sus acreedores, pero sin una ayuda estatal sin precedenes, Evergande colapsará.

Y aquí es donde el Partido Comunista Chino debe tomar una decisión, así como la Casa Blanca la tuvo que tomar en 2008. ¿Le conviene inyectar liquidez en la empresa para rescatarla del colapso, sabiendo que así como Evergande van a estar otras miles de empresas en todo el país y va a tener que rescatar a todas, o le conviene dejar que colapse y que la misma economía haga el ajuste necesario para liberar los recursos mal invertidos?

Bush en 2008 decidió en un primer momento salvar a Bear Sterns, la primera empresa del sector financiero que empezó mostrando signos de colapso, con un préstamo sin precedentes del Banco de Nueva York para financiar sus deudas, y luego fue adquirida a un precio extremadamente bajo por JP Morgan Chase.

Sin embargo, después de Bear empezó a colapsar Lehman, y Bush tomó la decisión de no ayudar a Lehman ya que si no tendrían que ayudar a todos los bancos de inversión del país. Sin embargo, tras la quiebra y desaparición de Lehman, más empresas siguieron colapsando y finalmente Ben Bernanke, el director de la Reserva Federal en ese entonces, tuvo que inyectar 700.000 millones de dólares para salvar a empresas como Bank of America, Wells Fargo, JPMorgan, Citigroup, y tantas otras más.

Por el momento no se sabe si el régimen de Xi Jingping permitirá que la inmobiliaria colapse o si la rescatará. El Banco Popular de China se ha visto obligado este viernes a inyectar 14.000 millones de dólares para tranquilizar al mercado, que se mostraba nervioso por la posible caída del gigante y había empezado a deshacerse de sus inversiones más riesgosas.

Si China no maneja bien esta situación, utilizando la experiencia de Estados Unidos en 2008, todo indicaría que haber promovido la pandemia no los habría beneficiado como esperaban. El Partido Comunista Chino aprovechó la crisis del coronavirus para poner gobiernos afines a ellos en todo el mundo, conquistando territorios como Hong Kong y sacándole distancia al resto del mundo en asuntos comerciales luego de la guerra de tarifas con Trump. Pero la crisis financiera que se desprende de semejante crisis mundial se llevará puesto a China antes que al resto.

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