La Unión Europea pierde cada vez más relevancia y vigor en la economía mundial, y se ve amenazada por la crisis demográfica más importante de su historia, al menos de los últimos siglos. Todo esto se ve acompañado por un modelo económico agotado, basado en el llamado “Estado de Bienestar” que necesita elevados impuestos para poder costearse.
En vista de las pésimas proyecciones de la economía europea hacia el futuro, la CE encomendó a Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y ex-Primer Ministro de Italia, que realizara un estudio sobre la competitividad del bloque y sus posibilidades de cara a los próximos años. Los resultados fueron absolutamente desastrosos, y reflejan la debilidad real a la que se ve amenazada Europa.
Según el informe de Draghi, la sobreregulación a la que se ve expuesta la economía de los distintos países de la Unión Europea está ahogando la actividad: entorpece el desarrollo, la innovación, el patentamiento de nuevos productos y servicios, la adaptación frente a procesos competitivos internacionales, y la adecuación del mercado laboral a la hora de lidiar con shocks exógenos.
En particular, Draghi destacó el elevado costo de la energía en Europa, en comparación a otros competidores en el mundo. En última instancia, este fenómeno responde lisa y llanamente a las regulaciones vinculadas con el cambio climático y la llamada "descarbonización", las cuales llegan a un nivel absurdo en países como Alemania (que decidió desmantelar la energía nuclear).








