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Economía

Presupuesto 2021: el Gobierno estima una recuperación del 5,5% y una inflación en torno al 28%

El ministerio de Economía prepara su ley de presupuesto para el año que viene, con una gran presión por estabilizar las cuentas públicas. Las cifras esperadas por el oficialismo fueron duramente criticadas por ser exageradamente optimistas.

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El Gobierno está preparando los primeros borradores del presupuesto nacional para el año 2021, aunque el proyecto formal se presentará el 15 de septiembre para su debido tratamiento.

A partir de los acuerdos con los tenedores de bonos argentinos, se abrió la puerta hacia la estabilización parcial del país, pero con duros compromisos de pagos y un cierto ordenamiento en las cuentas públicas para los próximos años. Además, continúan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, que espera adquirir su propia agenda de intereses. 

De la mano del ministro Martín Guzmán, el gobierno se comprometió a llevar el déficit fiscal primario (sin intereses) del 4,5% del PBI, aunque este dato sólo alcanza al ámbito del Sector Público Nacional, y no tiene en cuenta el resultado financiero de las provincias y los municipios. Este dato sería similar al de 2016. 

Al término de este año, el déficit financiero superaría el 11% del PBI, y el resultado primario llegaría a un rojo de 8%. Estas cifras son las peores desde la década de 1980. Las provincias y municipios también tendrían pésimos resultados, y agravarían la situación fiscal. 

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A partir de las estimaciones del oficialismo, resulta claro la necesidad implícita en generar una cierta licuación en el gasto público, por la propia dinámica inflacionaria. El gobierno prevé una inflación del 28% para el año que viene. 

Lo cierto es que ninguna consultora privada estima seriamente una inflación de ese nivel, considerando la violenta política monetaria que llevó a cabo el gobierno durante todo el año. Las estimaciones del proyecto señalan una trayectoria declinante en el ritmo de la inflación, llegando al 20% para 2023. Se trata de una eventual baja de 34 puntos con respecto a 2019. 

El informe supone un incremento notable del 44% en el nivel de recaudación, casi el doble de la inflación esperada. El gobierno aseguró que esto sería posible, en parte, por la reactivación de la economía y los apostes de personas físicas y sociedades. Sin embargo, se prevén nuevos aumentos impositivos, y más personas afectadas por el impuesto a las ganancias. 

Existe consenso en estimar una cierta aceleración inflacionaria a partir del último trimestre del año, pero todo está sujeto a las medidas de restricción que tome el gobierno en cuanto a la pandemia

La inflación permaneció “en cuarentena”, por las atípicas condiciones en las variables monetarias y reales que la economía sufre desde marzo, aunque cada vez con menor intensidad. 

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El gobierno estima que el dólar subirá un promedio de 24% en todo el año 2021 (el segmento oficial), pero es difícil esperar un comportamiento estable para el mercado paralelo. 

El dólar oficial (sin tener en cuenta el impuesto PAIS), llegaría a los $ 101 en diciembre del año que viene, y el propio impuesto a la divisa no estaría exento de cambios. Para diciembre de este año, el segmento oficial llegaría a los $ 81,4, nuevamente sin tener en cuenta el impuesto PAIS. 

Este esquema supone mantener casi constante el nivel en el tipo de cambio real (TCR), la variación en el dólar sería similar al nivel de incremento de precios. El TCR se elevaría ligeramente, tan solo un 1,8% en todo el 2021, mientras que el 2020 podría cerrar con un incremento de casi 5%. 

Este punto del proyecto resulta controversial, pues pocos imaginan un escenario en el cual el dólar se comporte de esa manera, teniendo en cuenta que, en los últimos meses, el dólar paralelo ya perforó el techo de los $ 130. 

En sintonía con el mercado cambiario, el gobierno planteó que se mantendrá el superávit en la balanza comercial, aunque esto se explicaría por una pobre recuperación en el nivel de las importaciones, y no necesariamente por un impulso exportador. El superávit comercial se remontaría a los USD 15.244 millones. 

Se proyectó un repunte del 5,5% con respecto a este año, lo cual parece una meta realista, incluso por debajo de lo que esperan muchas consultoras privadas. Como promedio del año, el 2020 cerraría con una contracción del 12,1% (como la del 2002), y la recuperación parece muy modesta en comparación. 

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Argentina

No se aguanta más: Los salarios reales cayeron un 2% desde que Alberto Fernández asumió la presidencia

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Los salarios perdieron sistemáticamente contra el aumento de los precios a lo largo de la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El INDEC registró una caída real del 2% desde diciembre de 2019.

El aumento promedio de los salarios sube por las escaleras mientras que los precios suben por el ascensor. El INDEC confirmó que el índice salarial promedio aumentó un 4,8% en el mes de junio, pero los precios minoristas tuvieron un incremento del 5,3%.

Los salarios del sector privado formal aumentaron un 5,1% en junio, en el sector público el aumento alcanzó el 4,6%, y por lo tanto las remuneraciones para la totalidad del sector formal de la economía promediaron un aumento del 4,9%. Por otra parte, las remuneraciones en la economía informal subieron un 4,6%, y de esta manera ningún sector logró superar la inflación.

El promedio salarial tuvo un aumento interanual del 67,7% en comparación a junio de 2021, mientras que entre enero y julio de este año se acumuló un aumento del 34,3%. Para el sector privado registrado el aumento acumulado en lo que va del año fue del 36%, en el sector público llegó al 35,2%, y en la economía informal alcanzó solamente el 27,9%.

La inflación acumulada en lo que va del 2022 fue del 46,2%, y logró superar con facilidad a cada uno de los segmentos salariales del mercado laboral. Las variaciones registradas en junio corresponden al último mes en el cuál Martín Guzmán ejerció funciones como ministro de Economía.

La recuperación prometida por Alberto Fernández no se materializó sobre el poder adquisitivo. Desde diciembre de 2019 los salarios perdieron constantemente contra el alza de los precios, y acumularon una pérdida real del 1,9% sobre el piso heredado de la gestión Macri.

En otras palabras, la remuneración promedio percibida por cualquier persona en cualquier momento de la administración de Alberto Fernández es inferior, en términos reales, a cualquier salario percibido durante el Gobierno anterior.

Evolución del salario real durante la administración de Alberto Fernández.

La mayor pérdida de poder adquisitivo se produjo entre marzo de 2020 y junio de 2021, para registrar un tenue repunte posterior. Sin embargo, desde diciembre del año pasado comenzó a producirse nuevamente una tendencia declinante que se acentúa cada vez más.

El poder adquisitivo de los salarios, en términos de bienes y servicios que pueden adquirirse con él, es el más bajo registrado desde diciembre de 2003 y es hasta un 15,9% inferior a la remuneración promedio que se percibía en diciembre del año 2001. Estas cifras relevadas por el INDEC permiten tomar dimensión acerca del verdadero deterioro de los salarios. 

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Brasil

Brasil acumula una inflación del 4,7% en lo que va del año, una de las más bajas del mundo

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Los precios minoristas en Brasil acumularon un alza por debajo de las proyecciones para los primeros 7 meses del año, y la inflación es inferior a la de la Unión Europea e incluso Estados Unidos.

La independencia del Banco Central de Brasil y el ajuste fiscal llevado a cabo por el Gobierno de Jair Bolsonaro finalmente rindieron sus frutos sobre la inflación. Los precios minoristas registraron una caída del 0,68% en el mes de julio, la cifra más baja jamás registrada desde 1980.

La inflación interanual del país cayó abruptamente del 12% al 10% en el acumulado de 12 meses entre julio de 2021 y el mismo mes de este año. Brasil se convirtió en el único país capaz de registrar deflación en el mes de julio.

Mientras tanto, los precios minoristas acumulan un alza de solo el 4,77% entre enero y julio de este año, una cifra inferior al 5% que proyectaban los mercados financieros, y una de las más bajas del mundo cuando se la compara con grandes mercados como el de Estados Unidos, Europa, India, Rusia o China.

La inflación acumulada de Brasil es incluso inferior a la que registra el promedio de la Unión Europea, que alcanzó el 5,3% en julio. También fue menor a la cifra registrada para España (5,8%), Alemania (6,6%), Reino Unido (5,8%), Italia (6%), Portugal (7,3%), Austria (5,3%), Bélgica (6,3%), Grecia (6,3%) y Dinamarca (7,8%), entre otros países.

La variación acumulada en los primeros 7 meses fue comparativamente baja en relación a otras economías desarrolladas no europeas, como Canadá (6,2%) e incluso los Estados Unidos, que llegó a acumular una inflación de hasta el 6,3% desde el mes de enero.

La experiencia brasileña marca un importante precedente sobre los efectos de las políticas económicas ortodoxas sobre la política fiscal y la monetaria, en contraste con experiencias marcadamente heterodoxas como las aplicadas en Argentina, Irán o Líbano.

La inflación en Argentina alcanzó el 71% interanual en julio. Solamente en ese mes los precios aumentaron un 7,4% en contraste con la deflación del 0,68% en Brasil, y entre enero y julio de 2022 los precios argentinos acumularon un incremento del 46,2% en contrate al 4,77% de Brasil.

El Gobierno de Bolsonaro impulsó una ley para dotar de completa independencia al Banco Central de Brasil a la hora de delimitar el curso de la política monetaria. El presidente de la institución, Roberto Campos Neto, dispuso un aumento de la tasa SELIC al 13,75% nominal anual, logrando conquistar la credibilidad de los mercados.

Al mismo tiempo, el ministro de Economía Paulo Guedes impulsó un fuerte ajuste fiscal. El déficit primario del Gobierno federal fue completamente eliminado a partir de enero, incluso incluyendo el resultado operativo del Banco Central. El equilibrio primario del sector público federal no se registraba en Brasil desde el año 2014. 

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Economía

¿Y la suba de jubilaciones? La tasa de las Leliq llegó al 69,5% y Alberto redujo un 13% las jubilaciones

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Alberto Fernández había prometido que iba a desarmar las Leliqs y usaría ese dinero para aumentar las jubilaciones, pero ese “milagro económico” jamás sucedió.

En línea con los anuncios del ministro de Economía Sergio Massa, quién respaldó públicamente el establecimiento de tasas de interés equiparables a la inflación, el Banco Central decidió aumentar la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) a 28 días al 69,5% nominal anual.

Si un tenedor de estos bonos decidiera reinvertir sus ganancias mes a mes durante la totalidad de un año, la tasa efectiva anual dispuesta por el BCRA alcanza el 96,82%, una cifra que busca acercarse e incluso compensar la inflación esperada para fin de año. Las consultoras privadas proyectan que la inflación interanual para diciembre de 2022 oscilaría entre el 85% y el 110%.

Se trata del octavo aumento consecutivo mensual de la tasa de las Leliq, desde el 38% nominal anual registrado hasta diciembre del año pasado. Subió 9,5 puntos porcentuales con respecto a la tasa nominal del mes de julio.

En contra de las propias promesas electorales del presidente Alberto Fernández, el gasto en intereses de las Leliq aumentó un 68,65 en términos reales desde diciembre de 2019, y mismo tiempo el gasto público en jubilaciones no le ganó a la inflación y cayó un 13% realmente.

La mayor esterilización para absorber un mayor ritmo de emisión monetaria, junto con la suspensión de la fórmula previsional del Gobierno anterior, son algunos factores explicativos de esta dinámica.

Fernández se mostraba consternado por el aumento de las tasas de interés en el último año de la gestión de Mauricio Macri, pero bajo su propia gestión tanto la inflación como el interés de las Leliq se vieron incrementados.

El objetivo del Banco Central es contener el nivel de inflación ofreciendo un instrumento financiero en pesos lo suficientemente atractivo como para retirar una parte de la emisión monetaria de la plaza financiera.

A su vez, por tratarse de una tasa a corto plazo, se busca que otras tasas en el sistema financiero también repodan con un aumento, incentivando así la demanda de dinero en activos en pesos. La tasa mínima nominal para los plazos fijos sobre personas humanas aumentó al 69,5%, dando como resultado una remuneración efectiva similar a la que abona la tasa de las Lelq.

Sin embargo, las medidas tienen un efecto ambiguo sobre la inflación y las expectativas. A diferencia de otros países, el Banco Central de Argentina posee una gran cantidad de obligaciones devenidas de los pasivos remunerados (el pago de intereses por Leliq y pases).

Un aumento de la tasa de interés implica, en consecuencia, un aumento en la carga de emisión monetaria que deberá efectuarse para remunerar esos pasivos. Se profundiza un sistema de emisión monetaria endógena que se torna más inestable a través del tiempo.

El llamado “déficit cuasi-fiscal” ya supera a todo el déficit primario del Sector Público Nacional, y las consultoras privadas estiman que podría superar el 5% del PBI para fin de año.  

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