Los empleadores pagarán menos al Estado por cada empleo que otorgan, por lo que la contratación tendrá menos costos.
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La reforma laboral no solo introduce cambios en el régimen de empleo, sino que avanza en una simplificación profunda del esquema impositivo asociado a la relación laboral. El objetivo central es reducir los costos “no salariales”. Esto quiere decir, aquellos montos que el empleador debía pagar al Estado pero que no se traducían en un mayor ingreso para el trabajador.
En ese marco, el proyecto contempla una serie de incentivos fiscales y reducciones tributarias orientadas a fomentar la inversión, facilitar la contratación formal y mejorar la competitividad del sector productivo.
El Gobierno sostiene que el impacto positivo sobre el empleo, la producción y la actividad económica permitirá ampliar la base tributaria en el mediano plazo. A pesar de que en principio la recaudación baje.
Incentivos a la inversión y baja de impuestos corporativos
Se reduce la presión impositiva y aparecen los incentivos para crear empleo formal
Uno de los ejes centrales de la iniciativa es la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), destinado a proyectos productivos de hasta USD 30 millones. El esquema prevé beneficios fiscales como la devolución anticipada del IVA y la posibilidad de aplicar amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias. Estas constituyen herramientas clave para mejorar la rentabilidad y reducir el costo financiero de nuevas inversiones.
Además, el proyecto propone una reducción de las alícuotas del Impuesto a las Ganancias para Sociedades. Para los ejercicios fiscales que comiencen a partir de 2026, la tasa general bajaría del 30% al 27%, mientras que la alícuota más alta se reduciría del 35% al 31,5%.
Se trata de una señal clara hacia el sector privado, orientada a incentivar la reinversión de utilidades y la expansión de la actividad.
Eliminación de impuestos distorsivos y simplificación tributaria
El texto también avanza en la eliminación de varios Impuestos Internos que actualmente alcanzan a los seguros, los servicios de telefonía celular y satelital y los objetos suntuarios. También llegan a los vehículos automotores y motores, las embarcaciones de recreo o deportivas y las aeronaves.
A esto se suma la derogación de los impuestos cedulares sobre inmuebles y renta financiera. Habrá excepción de las monedas digitales, y la eliminación del cargo del 10% sobre las entradas de cine destinado al financiamiento del fracasado INCAA. Esto forma parte de las medidas que el Gobierno destaca como parte del rediseño integral del esquema impositivo.
Se eliminan impuestos distorsivos que se traducían a más costos para los trabajadores
Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), de aprobarse el proyecto, la cantidad total de tributos en la Argentina se reduciría de 155 a 147. Mientras que a nivel nacional quedarían 37 impuestos, un 18% menos que en la actualidad. Un dato que refuerza el rumbo de simplificación y ordenamiento fiscal.
Impacto fiscal y reducción del costo laboral
La consultora Invecq estimó que el impacto fiscal total del proyecto completo formaría parte del 0,83% del PBI. De ese total, 0,5% del PBI corresponde a la reducción de las contribuciones patronales, el núcleo del capítulo laboral de la reforma.
El 0,33% restante se explica por los incentivos tributarios, principalmente la baja del Impuesto a las Ganancias corporativo (0,2%) y la eliminación de algunos Impuestos Internos (0,1%).
En perspectiva, el superávit fiscal acumulado entre enero y octubre de 2025 fue del 0,5% del PBI, lo que le otorga al Gobierno margen para avanzar en este tipo de reformas.
Javier Milei y Luis Caputo.
Desde la consultora PxQ destacaron que la iniciativa implica una “reducción significativa en los costos laborales no salariales”. Como ejemplo, señalaron que en una empresa industrial mediana con una nómina mensual de $100 millones, el ahorro alcanza los $12,33 millones por mes. Esto equivale a una baja del 38% de los costos laborales, sin considerar el salario que percibe el trabajador.
Fondo indemnizatorio y mirada de largo plazo
Respecto al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para indemnizaciones, PxQ explicó que “el Estado absorbe el costo del despido futuro mediante renuncia fiscal presente (desfinanciamiento del SIPA)”, dado que el fondo se conformará con una contribución mensual del 3% de las remuneraciones que hoy se destinan a las contribuciones patronales.
Se crea un Fondo de Asistencia Laboral
Por su parte, Invecq sostuvo que “los cambios impositivos resultan bienvenidos porque contribuyen a simplificar un esquema tributario excesivamente complejo”. Aunque aclaró que aún queda pendiente una reforma más profunda sobre impuestos altamente distorsivos como Ingresos Brutos, el impuesto al cheque o las retenciones.
En línea con la visión del Gobierno, el enfoque de la reforma apunta a reducir la presión fiscal sobre el empleo formal, estimular la contratación y generar un círculo virtuoso. Esto generará mayor actividad, producción y, finalmente, mayores ingresos genuinos para el sistema recaudatorio.
Una estrategia que privilegia el crecimiento económico sostenido por sobre la recaudación de corto plazo.