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Economía

YPF aumentó el precio de los combustibles un 4,5% en todo el país, y 6% en la Capital Federal

Desde el miércoles, el Gobierno permitió que YFP actualizara las tarifas de los combustibles, en un intento por apuntalar la estabilidad financiera de la empresa. Shell se suma a los aumentos, y se espera un comportamiento similar para otras firmas petroleras como Axion y Puma.

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Desde las cero horas del día de hoy, rige el aumento sobre las naftas y el gasoil en todo el país. YPF anunció un aumento tarifario del 4,5% a nivel nacional, para mejorar la situación financiera de la enorme empresa estatal deficitaria. 

El aumento estuvo condicionado por el contexto macroeconómico del país y la voluntad del gobierno en permanecer con duras regulaciones sobre las tarifas de servicios públicos, pero se intentó garantizar los objetivos de producción para este año por parte de la empresa. 

La empresa estatal informó que el aumento no es similar en la Ciudad de Buenos Aires (que subió 6%), porque se intenta generar una suerte de armonización entre las tarifas de todo el país, considerando el enorme defasaje de precios que existe desde los tiempos del kirchnerismo. 

Las brechas tarifaras entre CABA y el resto del país se verían sustancialmente reducidas.
Considerando los diversos costos de producción y logísticos que se presentan en cada una de las provincias argentinas, YPF encontró conveniente proporcionar el aumento diferencial en cuestión, atendiendo a homogeneizar la tarifa general en término reales. 

Las nuevas tarifas en cuestión son: 

$ 56,5 Nafta Súper 

$65,2 Nafta Infinia (Premium) 

$53 Diesel 

$ 62 Diesel Infinia 

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Este aumento sería el primer desde diciembre del año pasado, denotando así una progresiva baja en la tarifa real, casi de un 15%. La actualización no pretende recuperar todo el terreno perdido, pero sí supone un alivio para la empresa, que desde marzo enfrentó duras dificultades financieras. 

Las acciones de YPF repuntaron cerca de un 2% en la jornada de hoy, y el aumento tarifario tuvo el visto bueno en la plaza bursátil. Aún así, la empresa no pudo recuperar el nivel que tenía antes del shock provocado por el Covid-19 y la caída en el precio internacional del petróleo. 

Las acciones de YPF permanecen un 16% por debajo del nivel que tenían en enero de este año. 

El comportamiento bursátil de YPF desde 2019, según JP Morgan. 

El pasado 10 de agosto la petrolera estatal informó una pérdida de $85.000 millones en su balance contable correspondiente al segundo trimestre del año. Ese mismo día, las acciones en Wall Street respondieron con una fuerte baja. Los anuncios recientes intentan evitar un nuevo sendero depresivo para la empresa. 

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El presidente designado para YPF, Guillermo Nielsen, aseguró que el aumento era necesario para incluir el retraso que había sobre el precio del surtidor, entre 10 y 12%. Por esta razón, el gobierno también le dio el visto bueno a la empresa para permitir el aumento. 

Si bien la caída en el precio del petróleo de referencia fue aún más grande que el aumento del dólar, Nielsen aclaró que ya en diciembre del año pasado el precio del surtidor estaba atrasado, y que el aumento incluye también una carga impositiva creciente (un costo que no administra directamente la empresa, sino el gobierno). 

Tras las disputas entre Rusia y Arabia Saudita, en conjunto con el derrumbe en la actividad económica internacional, el precio internacional del petróleo tomado como referencia (Brent) se desplomó enormemente entre enero y abril de este año, pero repuntó considerablemente hasta julio. 

Este aumento influyó en los precios mayoristas, casi todo en el segmento de combustibles.
Dada la posición del YPF como empresa líder en el mercado local, las demás firmas petroleras anunciaron que seguirán exactamente el mismo patrón de aumentos. 

Hasta el momento, Shell anunció que desde el jueves regirá el mismo aumento que anunció YFP, y se esperan anuncios similares por parte de Axion y Puma energy.  

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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