La Ley de Integridad Pública, vigente desde el 26 de junio de 2025, marcó un cambio profundo en la forma en que se ejecutan las contrataciones estatales en Ecuador. Impulsada inicialmente por el presidente Daniel Noboa, la propuesta buscó reducir y simplificar los mecanismos de compra pública, eliminando figuras obsoletas como la cotización y la menor cuantía.
La versión original del Ejecutivo fue modificada ampliamente en la Asamblea, expandiéndose de 17 a más de 150 páginas. Sin embargo, el núcleo de la reforma la simplificación del sistema de contratación se mantuvo como eje central, apuntando a resolver la excesiva burocracia y la falta de eficiencia en el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop).












