En el ámbito legislativo, la nueva Comisión de Fiscalización presidida por Ferdinand Álvarez se comprometió a ejercer un control real tras la opacidad heredada del correísmo. El asambleísta ha señalado que su administración se enfocará en recuperar la credibilidad de la Asamblea frente al manejo de fondos públicos. Álvarez denunció que la anterior presidenta, Pamela Aguirre, no entregó actas completas ni documentación de procesos anteriores. Esta falta de transparencia dificultó la fiscalización efectiva y permitió irregularidades que hoy buscan ser corregidas bajo una nueva visión de control parlamentario.
La administración de Noboa prioriza el fortalecimiento institucional a través de profesionales calificados y una supervisión legislativa activa. El respaldo a perfiles técnicos como Larco y la reactivación operativa de Carondelet muestran un Ejecutivo comprometido con resultados concretos.
Además, la renovación de la Comisión de Fiscalización marca un punto de inflexión frente a las prácticas oscuras del pasado vinculadas al socialismo correísta. Este giro responde a las demandas ciudadanas de rendición de cuentas y eficiencia pública.
Con decisiones como la ratificación de Larco, el despliegue estratégico de Gellibert y el nuevo enfoque fiscalizador en la Asamblea, el presidente Daniel Noboa reafirma su compromiso con la gobernabilidad técnica, la transparencia y el control institucional.