Glen Schofield, reconocido por ser el cerebro detrás de Dead Space y The Callisto Protocol, confirmó que podría dejar el desarrollo de videojuegos luego de que su último proyecto fuera cancelado por falta de financiación. En declaraciones recientes, Schofield apuntó directamente contra la industria AAA, señalando que el contexto actual desalienta la innovación y hace inviable el desarrollo de ideas originales sin un fuerte respaldo económico.
La cancelación del proyecto, en el que trabajaba junto a su hija Nicole, fue consecuencia de las reiteradas negativas de los inversores a financiar su nueva propuesta, que pretendía crear un subgénero dentro del horror. Tras ocho meses de trabajo y con equipos formados en Estados Unidos y el Reino Unido, la idea debió ser abandonada cuando las ofertas de inversión no superaban los 5 millones de dólares, una cifra muy por debajo del presupuesto mínimo necesario.














