La ciudad de Nueva York atraviesa un fuerte incremento en los precios de los alquileres que alcanzaron niveles récord, en medio del congelamiento de rentas impulsado por el alcalde comunista musulmán Zohran Mamdani.
La medida, que impide aumentos en casi un millón de viviendas con renta congelada durante períodos de uno a dos años, obviamente no logró frenar la escalada de precios en el mercado general y, por el contrario, la impulsó.
De acuerdo con los últimos datos del sector inmobiliario, el alquiler promedio de un departamento de una habitación en Manhattan llegó a un máximo histórico cercano a los 5.500 dólares mensuales.
Nueva York.
En cifras concretas, los inquilinos pagaron en junio un promedio de 5.408 dólares, mientras que los estudios alcanzaron los 4.014 dólares. En paralelo, Brooklyn registró valores similares, con un promedio de 4.297 dólares para unidades de un dormitorio.
En términos generales, el alquiler medio de un apartamento en Manhattan se ubicó en 5.295 dólares mensuales, mientras que en Brooklyn alcanzó los 4.350 dólares. Estos valores representan un incremento interanual de aproximadamente el 8% en ambos distritos, consolidando una tendencia sostenida al alza que se da en simultáneo con las restricciones regulatorias.
Las cifras, que marcan máximos históricos en todos los segmentos relevados, reflejan la profundización de la crisis habitacional en la ciudad.
Zohran Mamdani.
El aumento de precios se produce pese a la reciente aprobación de la congelación de alquileres por parte de la Junta de Directrices de Alquileres, una política impulsada por la administración de Mamdani para los apartamentos con renta regulada.
Departamentos vacíos
Sin embargo, la medida fue un fracaso y incluso impulsó el fenómeno creciente de unidades vacías dentro de ese segmento.
Según datos relevados, unos 57.000 apartamentos con alquileres regulados permanecían desocupados en 2025, lo que equivale a una tasa de vacancia del 5,6%. La situación se explica, en gran parte, porque muchos propietarios optan por mantener las viviendas fuera del mercado ante la imposibilidad de afrontar los costos de renovación en un contexto de alquileres congelados.
En este escenario, gran parte de estas unidades se encuentran sin uso, ya que los dueños no pueden financiar las reformas necesarias para ponerlas en condiciones, lo que reduce la oferta disponible y presiona al alza los precios en el resto del mercado.