La desclasificación de archivos sobre OVNIs impulsada por el gobierno de Estados Unidos, bajo la decisión del presidente Donald Trump, reveló detalles sobre un caso puntual ocurrido durante la misión Apolo 17.
Se trata de registros técnicos de comunicación aire-tierra en los que los astronautas informaron la presencia de fenómenos no identificados en distintos momentos del viaje.
El documento corresponde a diciembre de 1972 y detalla tres períodos específicos en los que la tripulación detectó situaciones fuera de lo habitual.
El diálogo entre los astronautas.
Los casos extraños
El primero de ellos ocurrió el día inicial de la misión, durante un intervalo de nueve minutos. En ese momento, el piloto del módulo de mando, Ronald Evans, reportó la presencia de “partículas o fragmentos muy brillantes” que se desplazaban y “daban vueltas” cerca de la nave mientras realizaban maniobras.
En simultáneo, el piloto del módulo lunar, Harrison “Jack” Schmitt, describió la escena con una comparación directa: “Hay un montón de luces grandes en mi ventana de abajo, son muy brillantes. Desde la ventana de Ron parece el 4 de julio”.
Ambos astronautas evaluaron la posibilidad de que se tratara de fragmentos de hielo o pintura desprendidos de la etapa S-IVB del cohete, aunque definieron esa explicación como una “suposición descabellada”.
El segundo episodio se extendió durante aproximadamente tres horas, en el segundo día de misión. Allí, el comandante Eugene Cernan informó dificultades para dormir y describió haber observado “algunos conjuntos de rayas”, junto con una luz intensa que aparecía frente a sus ojos. Según su testimonio, la luminosidad era comparable a la de un faro de tren y la calificó como “imponente”.
Foto de OVNIS en la Luna.
Durante ese mismo período, Cernan detalló la presencia de fenómenos giratorios y destellantes, que evaluó como objetos físicos en el espacio.
Schmitt también reportó observaciones similares, aunque en ese caso consideró que podían estar relacionadas con una etapa del cohete previamente separada. Más adelante, Cernan informó la detección de dos objetos intermitentes a la distancia, que vinculó con paneles del módulo lunar o de la nave espacial.
El tercer y último registro se produjo en el día siguiente de la misión, en un lapso de seis minutos. En ese momento, Schmitt informó haber observado un destello en la superficie lunar, específicamente al norte del cráter Grimaldi.
Los documentos desclasificados muestran de forma directa cómo la tripulación registró estos eventos en tiempo real, incluyendo descripciones detalladas y evaluaciones propias sobre su posible origen.
A lo largo de los tres episodios, los astronautas identificaron luces brillantes, objetos en movimiento y destellos tanto en el entorno de la nave como sobre la superficie de la Luna.
La publicación de estos archivos forma parte de un conjunto mayor de documentos sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP), y, según lo informado oficialmente, busca aportar transparencia sobre registros que permanecieron clasificados durante décadas.