En lo que representa un masivo revés para los demócratas de Virginia y las esperanzas opositoras de cara a las elecciones de mitad de mandato, la Corte Suprema de Virginia anuló el nuevo mapa electoral que eliminaba la representación republicana en el estado y lo declaró inconstitucional, dejándolo "nulo y sin efecto".
El mapa, que había sido aprobado por los votantes en un referéndum realizado el mes pasado, favorecía a los demócratas y hasta creaba un distrito en forma de langosta para perjudicar a los diputados republicanos, que pasaron de contar con 5 escaños para el Congreso a tan solo 1, teniendo en cuenta que Virginia envía 11 escaños al Congreso de los Estados Unidos.
El máximo tribunal estatal dictaminó que la Asamblea General no cumplió con los requisitos constitucionales de la Mancomunidad al hacer el referéndum. "Si bien la Mancomunidad es libre, según su criterio, de hacer lo correcto por la razón correcta, el Estado de Derecho exige que se haga de la manera correcta", escribió el juez Arthur Kelsey en el fallo.
Justicia: La Corte Suprema de Virginia tumbó el referéndum demócrata que anulaba los distritos republicanos
Golpe a la oposición
Los demócratas gastaron más de 70 millones de dólares en todo el país para promocionar el referéndum ilegal. Invirtieron en anuncios, promociones y presencia en las redes sociales mientras que la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, gastaba todo su capital político en impulsarlo pese a que había sido elegida para el cargo el año pasado con la promesa de ser una moderada.
Spanberger no es la única víctima de esta arrogancia, pues la presidenta pro tempore del Senado estatal, Louise Lucas -una de las demócratas más poderosas del estado, cuyas oficinas y negocios fueron allanados por el FBI esta semana- había llamado a todo el arco político de Virginia a aceptar este mapa inconstitucional.
Incluso el mayor exponente del movimiento y cabecilla del partido, el expresidente Barack Obama, visitó Virginia para hacer campaña por el gerrymandering demócrata, algo que el propio exmandatario reconoció que le generó conflictos en su matrimonio con Michelle Obama.