''El 30 de septiembre las fuerzas estadounidenses estarán fuera de Irak, mientras que las empresas estadounidenses estarán dentro de Irak'', declaró el jefe del Gobierno iraquí, quien destacó el interés de Bagdad por atraer capital estadounidense para impulsar el crecimiento económico y modernizar sectores estratégicos, especialmente el energético.
Al-Zaidi también aseguró que, una vez concluya oficialmente la misión de la coalición, no existirá ninguna justificación para que grupos armados operen fuera del control del Estado. En ese sentido, afirmó que el monopolio de las armas debe recaer exclusivamente en las instituciones nacionales.
''Limitar las armas al Estado es una decisión, no una opción'', sostuvo el primer ministro, en una declaración interpretada como un mensaje hacia las milicias vinculadas a las Fuerzas de Movilización Popular, varias de las cuales mantienen estrechos vínculos con Irán y durante años han ejercido una importante influencia política y militar en el país.














