El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que las tropas estadounidenses completarán su retirada de Irak el próximo 30 de septiembre, al considerar que el país árabe ya está preparado para asumir plenamente su propia seguridad y que la relación bilateral entrará en una nueva etapa centrada en la inversión, la cooperación económica y el desarrollo energético, en sustitución de la presencia militar que ha caracterizado las últimas dos décadas.
El anuncio fue realizado durante una reunión en el Despacho Oval con el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, quien respaldó plenamente la estrategia y aseguró que las fuerzas de seguridad de su país están listas para proteger Irak sin necesidad de una presencia militar estadounidense permanente.
''No creemos que necesitemos tener militares allí'', afirmó Trump al referirse al futuro de la misión en Irak. El mandatario explicó que Estados Unidos continuará siendo un socio de Bagdad, pero con un enfoque diferente. ''Estamos allí para ayudarlos. Estamos allí para protegerlos si fuera necesario. Pero no creemos que eso vaya a ser necesario'', añadió.
Donald Trump anunció el retiro de la totalidad de las tropas en Irak durante una reunión con el primer ministro iraquí en el Salón Oval
El presidente sostuvo que el panorama estratégico en Oriente Medio ha cambiado de manera sustancial durante los últimos meses, principalmente por el debilitamiento de Irán, país al que responsabilizó durante años de desestabilizar la región mediante el respaldo a milicias y grupos armados.
Según Trump, la capacidad militar iraní se ha reducido considerablemente y eso ha permitido crear condiciones favorables para que Irak consolide su soberanía y fortalezca sus instituciones de seguridad sin depender de tropas extranjeras.
El retiro forma parte de un acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en 2024 para poner fin de manera gradual a la misión militar de la coalición internacional. Desde septiembre de 2025 comenzó el repliegue de efectivos estadounidenses, aunque un contingente permaneció temporalmente en funciones de asesoramiento y apoyo a las operaciones contra remanentes del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS), especialmente en coordinación con las acciones desarrolladas en la vecina Siria.
Antes del inicio de esa reducción permanecían alrededor de 2.500 militares estadounidenses en Irak, una cifra muy inferior a los cerca de 170.000 soldados desplegados durante el punto más intenso de la guerra en 2007. Tras la retirada de 2011, Estados Unidos volvió a enviar tropas en 2014 para liderar la campaña internacional contra ISIS, que entonces controlaba amplias zonas de Irak y Siria.
Más de 2.000 militares estadounidenses permanecían estacionadas en Irak tras el último envío de tropas en 2014 para combatir a ISIS
Durante la reunión, el primer ministro Ali al-Zaidi afirmó que la salida de las tropas estadounidenses permitirá abrir una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, basada en la cooperación económica y las inversiones.
''El 30 de septiembre las fuerzas estadounidenses estarán fuera de Irak, mientras que las empresas estadounidenses estarán dentro de Irak'', declaró el jefe del Gobierno iraquí, quien destacó el interés de Bagdad por atraer capital estadounidense para impulsar el crecimiento económico y modernizar sectores estratégicos, especialmente el energético.
Al-Zaidi también aseguró que, una vez concluya oficialmente la misión de la coalición, no existirá ninguna justificación para que grupos armados operen fuera del control del Estado. En ese sentido, afirmó que el monopolio de las armas debe recaer exclusivamente en las instituciones nacionales.
''Limitar las armas al Estado es una decisión, no una opción'', sostuvo el primer ministro, en una declaración interpretada como un mensaje hacia las milicias vinculadas a las Fuerzas de Movilización Popular, varias de las cuales mantienen estrechos vínculos con Irán y durante años han ejercido una importante influencia política y militar en el país.
Washington ha insistido desde hace tiempo en la necesidad de que esas organizaciones queden plenamente subordinadas a las autoridades iraquíes para fortalecer la estabilidad institucional y reducir la influencia de Teherán.
El primer ministro iraquí confirmó que buscarán incentivar el acercamiento de capital estadounidense y que las milicias queden subordinadas al estado
La administración Trump considera que la evolución de la situación regional permite sustituir la cooperación militar por una alianza económica de largo plazo. La Casa Blanca destacó que varias compañías estadounidenses preparan nuevas inversiones en Irak, principalmente en los sectores energético e infraestructura, como parte del fortalecimiento de la relación bilateral.
Durante el encuentro, Donald Trump elogió repetidamente al primer ministro iraquí, a quien calificó como ''un gran líder'' y aseguró que tendrá una influencia importante en Oriente Medio. El mandatario también afirmó que respaldó políticamente su candidatura durante el proceso que permitió superar meses de bloqueo institucional en Irak.
Al-Zaidi llegó al poder este año como candidato de consenso tras prolongadas negociaciones entre las principales fuerzas políticas iraquíes. La administración estadounidense había expresado anteriormente su oposición a un eventual regreso del ex primer ministro Nouri al-Maliki, al considerar que mantenía una excesiva cercanía con el régimen iraní.
Para Washington, el retiro militar representa el cierre de una etapa iniciada hace más de dos décadas con la operación en Irak y el comienzo de una nueva relación basada en la cooperación económica, el fortalecimiento institucional y el respaldo a un Gobierno iraquí que dispone ahora de las capacidades necesarias para garantizar la seguridad del país y avanzar con mayor independencia frente a las presiones externas.
El gobierno de Trump apoyó a al-Zaidi frente a la amenaza de que el ex-primer ministro apoyado por Irán, Nouri al-Maliki pudiera retornar al poder