Las dos mayores organizaciones criminales de Brasil fueron incluidas por Estados Unidos en la lista de grupos terroristas tras años de expansión del narcotráfico y la violencia en la región.
El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves la designación del Primeiro Comando da Capital (PCC) y del Comando Vermelho (CV) como Organizaciones Terroristas Globales Especialmente Designadas (SDGT), una de las medidas más contundentes adoptadas por Washington contra grupos criminales sudamericanos en los últimos años.
La decisión fue comunicada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien además confirmó la intención de incorporar formalmente a ambas estructuras a la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO), una medida que entrará en vigor el próximo 5 de junio. Según el Departamento de Estado, los dos grupos representan una amenaza para la seguridad regional debido a sus actividades vinculadas al narcotráfico, el lavado de dinero, el contrabando y la violencia organizada.
Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos.
En el comunicado oficial, Washington señaló que el PCC y el Comando Vermelho controlan miles de integrantes y han sido responsables de ataques contra policías, funcionarios públicos y civiles. También advirtió que sus redes criminales se extienden más allá de las fronteras brasileñas y alcanzan distintos países de América, además de tener impacto dentro del propio territorio estadounidense.
La administración de Donald Trump sostuvo que continuará utilizando todas las herramientas disponibles para combatir a los grupos narcoterroristas y cortar sus fuentes de financiamiento. Para la Casa Blanca, la medida forma parte de una estrategia más amplia destinada a debilitar a las organizaciones criminales transnacionales que operan en el continente y que se benefician del tráfico de drogas, armas y personas.
El origen del Comando Vermelho
El Comando Vermelho es considerado la organización criminal más poderosa de Brasil y una de las más violentas de América Latina. Su origen se remonta a fines de la década de 1970, dentro del Instituto Penal Cândido Mendes, en la prisión de Ilha Grande, donde delincuentes comunes compartieron pabellones con militantes y terroristas de extrema izquierda encarcelados durante la dictadura militar brasileña.
El origen del Comando Vermelho.
La convivencia entre ambos grupos permitió la transferencia de métodos de organización, disciplina interna y estructuras de mando que posteriormente fueron aprovechadas por los criminales para expandir sus operaciones. De esa combinación surgió inicialmente la denominada Falange Vermelha, que más tarde evolucionaría hasta convertirse en el actual Comando Vermelho.
Durante las décadas siguientes, la organización consolidó su presencia en Río de Janeiro y amplió sus actividades hacia el narcotráfico, las extorsiones, los secuestros y el sicariato. Con el tiempo, el grupo se transformó en uno de los principales actores del crimen organizado brasileño y en protagonista de sangrientas disputas territoriales con otras facciones rivales, especialmente con el PCC.
El pedido de Flávio Bolsonaro
La decisión de Washington llegó apenas días después de que el senador y candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro revelara públicamente que había solicitado a Donald Trump avanzar con la declaración terrorista contra ambas organizaciones criminales durante una reunión mantenida en la Casa Blanca.
"Insté encarecidamente al presidente Trump a que designara al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas extranjeras lo antes posible", afirmó Bolsonaro tras el encuentro. El dirigente sostuvo que ambas facciones operan como verdaderas estructuras narcoterroristas y que Brasil necesita una respuesta internacional más contundente para enfrentarlas.
Flavio Bolsonaro se reunió recientemente con Donald Trump.
Bolsonaro también aprovechó la ocasión para diferenciarse del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien se había manifestado en contra de aplicar la categoría de terrorismo a las organizaciones criminales brasileñas por sus implicancias jurídicas y de soberanía. "Mientras Lula iba a implorarle a Trump que no los declarara terroristas, yo hice exactamente lo contrario", aseguró el candidato conservador.
La coincidencia temporal entre el pedido de Bolsonaro y el anuncio del Departamento de Estado fue interpretada por sectores de la derecha brasileña como una señal del alineamiento que existe entre la administración Trump y los dirigentes conservadores de Brasil.