El ejército de Estados Unidos anunció el miércoles un ataque contra un barco acusado de traficar drogas en el Mar Caribe, que dejó un saldo de cuatro narcotraficantes fallecidos. La operación forma parte de la campaña sostenida de la administración de Donald Trump contra las amenaza narco-terroristas en América Latina, y se desarrolla de manera paralela a los esfuerzos militares de EEUU en el Medio Oriente contra Irán.
Según el Comando Sur de Estados Unidos, la embarcación atacada operaba en rutas conocidas de tráfico de drogas, utilizadas regularmente por organizaciones criminales para trasladar sustancias ilegales hacia el país. El ataque se enmarca en una serie de operaciones selectivas que buscan interrumpir el flujo de narcóticos y desarticular redes criminales estratégicas.
Con este operativo, el número de narco-terroristas eliminados en ataques a embarcaciones asociadas al narcotráfico ascendió a al menos 163 desde septiembre, cuando la administración Trump intensificó su estrategia de combate al narcotráfico marítimo. Un video compartido en la red social X muestra cómo la embarcación se desplazaba por el mar antes de ser alcanzada por una explosión intensa y precisa, ilustrando la efectividad de las operaciones estadounidenses.
El presidente Trump ha defendido públicamente estas acciones, afirmando que Estados Unidos se encuentra en un ''conflicto armado'' con los carteles de América Latina. Según la administración, los ataques son una medida necesaria para reducir el flujo de drogas hacia el país y prevenir muertes por sobredosis, que continúan afectando a ciudadanos estadounidenses. Desde este enfoque, la eliminación de buques vinculados al narcotráfico se considera un paso estratégico para desmantelar operaciones criminales de alto riesgo y proteger la seguridad nacional.









