El presidente estadoundiense busca restablecer la seguridad y la libertad de navegación en la región.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un ultimátum directo al régimen iraní, en el que exigió la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global.
En caso de que Irán no restablezca la libertad de navegación, las fuerzas estadounidenses comenzarán a atacar las centrales eléctricas del país.
En una publicación en Truth Social, el mandatario no dejó margen para interpretaciones y fijó un plazo concreto junto con la advertencia: “Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas a partir de este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas centrales eléctricas, ¡comenzando por la más grande!".
El presidente Donald Trump.
La ofensiva militar de Estados Unidos en la región
El ultimátum de Trump se produce en paralelo a una ofensiva militar ya en marcha por parte de Estados Unidos, con el objetivo declarado de garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz y restablecer la libertad de navegación.
En los últimos días, las fuerzas estadounidenses llevaron adelante ataques sistemáticos contra objetivos iraníes. Según el Comando Central, Washington ha golpeado más de 5.500 objetivos en Irán, incluyendo instalaciones militares, fábricas de misiles y embarcaciones utilizadas para amenazar el tránsito marítimo.
En el propio estrecho, la operación incluyó la destrucción de buques iraníes destinados a minar la zona y obstaculizar el paso de barcos petroleros. Las fuerzas estadounidenses eliminaron al menos 16 embarcaciones minadoras, en un intento de evitar el bloqueo de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
A esto se suma una ofensiva aérea intensiva y el despliegue de miles de marines en el Golfo Pérsico, con apoyo de buques de guerra y armamento especializado para neutralizar amenazas en la región.
El Estrecho de Ormuz.
En paralelo, recientemente anunciaron que lograron destruir más de 100 embarcaciones iraníes utilizadas para hostigar el tráfico marítimo, debilitando la capacidad operativa de Irán en el estrecho.
El origen de la crisis
La escalada se desencadenó tras la decisión del régimen iraní de cerrar de facto el estrecho de Ormuz, advirtiendo que “ningún barco tiene permitido pasar” y amenazando con impedir el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico.
Esta medida generó una caída abrupta del tránsito marítimo y encendió alarmas globales, dado que por esa vía circula cerca del 20% del petróleo mundial. Frente a este escenario, Estados Unidos avanzó con una respuesta militar para reabrir el corredor y evitar un impacto económico mayor.
En este contexto, Estados Unidos se posiciona, con o sin ayuda de sus aliados, como el principal garante de la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz.