En medio del Mundial, la FIFA investiga un insólito pedido para echar al árbitro australiano Shaun Evans luego de que, durante la transmisión oficial del partido entre Alemania y Curazao, realizara un simple gesto con la mano, el cual fue interpretado por algunos como un supuesto símbolo de "supremacía blanca".
La escena ocurrió antes del inicio del encuentro, cuando la señal mostró al equipo de VAR en el centro de transmisiones ubicado en Dallas. Allí, Evans, uno de los 30 oficiales de video seleccionados para el torneo, apareció haciendo una señal de “OK” con la mano derecha.
Sin embargo, esa imagen bastó para que surgieran acusaciones delirantes. La postura de la mano, con el pulgar y el índice formando un círculo y los otros dedos extendidos, fue asociada por algunos sectores a un supuesto "símbolo de odio" catalogado en 2019 por la Anti-Defamation League, según consignó un artículo publicado en The Guardian.
El gesto del árbitro Shaun Evans.
A partir de esa interpretación, la red FARE (Fútbol en Contra del Racismo en Europa), organización que colabora con FIFA y UEFA en la detección de conductas discriminatorias, solicitó directamente la exclusión del árbitro del torneo.
En un comunicado citado por el mismo medio, afirmaron: “El consejo de nuestros expertos es que el gesto utilizado se parece claramente a un símbolo de mano de ‘OK’ invertido usado como símbolo de ‘poder blanco’ en círculos globales de extrema derecha”. Además, agregaron: “Claramente este oficial no debería desempeñar ningún otro papel en esta Copa del Mundo”.
El árbitro Shaun Evans.
No obstante, el planteo abre interrogantes evidentes sobre la proporcionalidad del reclamo. Hasta el momento, no existe confirmación alguna de que Evans haya realizado el gesto con una intención política o ideológica. Por el contrario, el propio contexto en el que se produjo demuestra que fue un gesto totalmente inofensivo.
Es muy probable que el árbitro haya realizado el llamado “juego del círculo”, una broma infantil extendida en distintos países, en la que una persona hace una señal de “OK” por debajo de la cintura y busca que otro la mire para luego golpearlo en el hombro.
Aun así, la controversia ya está instalada y obliga a la FIFA a posicionarse frente a un reclamo que resulta extremadamente desproporcionado frente a un gesto inofensivo y ampliamente utilizado en la vida cotidiana.