El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, lanzó una acusación contundente contra los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS). Según las investigaciones preliminares de los ministerios, el posible daño económico al Estado supera los 15.000 millones de dólares.
“Hasta ahora la cifra del posible robo está por encima de los 15 mil millones de dólares. Nos han robado parte del futuro de la patria”, declaró en conferencia de prensa. Y fue aún más directo: “No es un tema político. Unos cuantos ladrones se llevaron todo”.
Paz replicó así una lógica que en la región la inauguró Javier Milei: sincerar la situación económica frente a la población. “Nos dejaron sin nada en las arcas, no hay platita, se gastaron toda la platita”, afirmó, marcando un quiebre discursivo respecto al relato económico del MAS.
Paz aseguró que “no habrá impunidad” y prometió que cada señalamiento será respaldado con pruebas. También aclaró que no recurrirá a mecanismos de persecución política:
“No haremos lo que se hacía en el pasado. Todo será con respaldo”, sostuvo.
Un país al borde del colapso
La denuncia llega tras la asunción del nuevo presidente derechista en el peor momento económico de Bolivia en décadas. En el primer semestre de 2025, el PIB cayó un 2,4%, una cifra que no se veía desde los años 80. Los organismos internacionales proyectan recesión hasta 2027.
Las causas de la crisis son estructurales y acumuladas:
- Agotamiento del gas, principal fuente de divisas.
- Desplome de las exportaciones y caída de reservas.
- Brecha cambiaria creciente, que encarece importaciones y combustibles.
- Déficit fiscal elevado y persistencia de un esquema de subsidios insostenibles.
A esto se suma la escasez intermitente de combustibles y un gasto público crónico que el MAS mantuvo incluso en momentos de caída de ingresos.








