Richter difundió en la red social X las imágenes de su hija herida, buscando denunciar lo ocurrido. Sin embargo, la publicación fue rápidamente censurada y apenas alcanzó 4.500 visualizaciones antes de ser bloqueada. La mujer denunció que la censura habría respondido a presiones de las autoridades alemanas o incluso comunitarias.
La situación empeoró cuando, tras recibir una llamada de amenaza contra su hija, Richter acudió a la policía con la grabación hecha desde su móvil. Para sorpresa de todos, los agentes no tomaron la amenaza como prueba sino que confiscaron el teléfono y la acusaron de delincuente por haber registrado la conversación. “Fui a proteger a mi hija y salí tratada como sospechosa”, denunció la madre.












