La llegada de una delegación de periodistas rusos a Nicaragua el pasado 19 de abril ha vuelto a poner en el centro del debate internacional la estrecha relación entre la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo con los aparatos de comunicación estatales de Rusia y China. El grupo fue recibido por Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijo de la pareja dictadora gobernante y figura clave en la estructura de propaganda oficial del país.
La delegación está compuesta por representantes del canal estatal ruso RT en Español, entre ellos su subdirector Alexánder Luchanínov, así como periodistas, productores y responsables de redes sociales. Durante su estancia, han sostenido encuentros con autoridades locales, estudiantes de comunicación, militantes sandinistas y periodistas afines al oficialismo. También realizaron actividades en ciudades como Diriamba, donde fueron recibidos con actos culturales y muestras de hospitalidad organizadas por instituciones vinculadas al gobierno.
Lejos de tratarse de una simple visita protocolaria o académica, la presencia de esta delegación forma parte de un programa sostenido de cooperación mediática entre Nicaragua y Rusia. Bajo iniciativas como ''RT Comparte'', estos intercambios buscan compartir metodologías de producción de contenidos, estrategias digitales y enfoques narrativos que están orientados a reforzar el control informativo y la difusión de mensajes alineados con intereses políticos específicos.
El dictador comunista nicaragüense, Daniel Ortega, ha recibido a miembros del aparato mediático de Rusia y China para que lo ayuden a reformar su sistema de propaganda
Durante una de las actividades, la productora Kseniia Avetisián explicó a estudiantes que las noticias pueden interpretarse de múltiples maneras dependiendo del enfoque y formato. Aunque presentado como un ejercicio de creatividad periodística, analistas consideran que este tipo de actividades refleja una concepción del periodismo donde la objetividad queda subordinada a la construcción de narrativas, lo que abre la puerta a la manipulación informativa.
Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras han advertido previamente sobre este fenómeno. En un informe publicado en 2024, RSF señaló que Nicaragua se ha convertido en una plataforma para la expansión de la narrativa del Kremlin en América Latina, gracias a acuerdos firmados entre el gobierno nicaragüense y medios estatales rusos como Sputnik y RT. Estos convenios incluyen intercambio de contenidos, capacitación de personal y colaboración en la cobertura de eventos internacionales.
El origen de esta alianza se remonta a 2022, cuando Daniel Edmundo Ortega Murillo firmó acuerdos de cooperación con representantes de ambos medios rusos. Desde entonces, su papel ha sido central en la articulación de una red que conecta a medios estatales nicaragüenses con plataformas internacionales de Rusia y, más recientemente, de China. Esta estrategia combina producción de contenidos, formación ideológica y desarrollo tecnológico.
El servicio mediático estatal de Rusia, provee al régimen de Nicaragua formación acerca de diferentes estrategias de propaganda
Especialistas en comunicación señalan que el modelo actual es el resultado de una evolución iniciada en 2007, cuando el gobierno implementó una estrategia de comunicación centralizada. Con el tiempo, esta estructura se consolidó en torno a la figura de Rosario Murillo, quien no solo actúa como vocera oficial, sino también como principal filtro de la información que circula en el país.
El control se ha extendido progresivamente mediante la exclusión de medios independientes, la adquisición o presión sobre empresas de comunicación y la creación de una red estatal que domina la mayoría de las frecuencias radioeléctricas. A pesar de este dominio, el sistema enfrentó un desafío significativo en 2018, cuando las protestas sociales y el uso masivo de redes sociales desbordaron la narrativa oficial.
A partir de ese momento, el régimen intensificó sus esfuerzos para modernizar su aparato comunicacional. Esto incluyó la formación de jóvenes comunicadores con orientación política, la expansión de plataformas digitales y la firma de acuerdos internacionales. En este contexto, Rusia ha aportado contenido y formación, mientras que China ha contribuido con tecnología e infraestructura.
Durante los últimos años, el régimen de Xi Jinping ha incrementado su participación en los medios nicaragüenses con el objetivo de expandir su influencia en América Latina
El papel de China se ha fortalecido especialmente en los últimos años, con acuerdos de cooperación mediática y tecnológica que incluyen la participación de empresas y agencias estatales. Estas colaboraciones abarcan desde la producción de contenidos hasta el desarrollo de sistemas que facilitan la gestión y distribución de información.
Paralelamente, el país ha experimentado un marcado retroceso en materia de libertad de prensa. Diversas organizaciones documentan el cierre de decenas de medios y el exilio de cientos de periodistas. Esta situación ha generado lo que algunos describen como un ''desierto informativo'' en amplias zonas del territorio nacional.
A pesar de estas restricciones, la población ha recurrido cada vez más a canales alternativos, como redes sociales y medios digitales operados desde el extranjero, para acceder a información. Estudios recientes indican que estos espacios mantienen altos niveles de credibilidad entre los ciudadanos.
La dictadura sandinista de Ortega ha restringido el acceso a la información a los ciudadanos, quienes han logrado esquivar ciertas restricciones