Por el contrario, la zona occidental, donde se concentra la mayor parte de la población y que incluiría la ciudad de Gaza, quedaría aislada política y económicamente. Israel podría mantener fuertes restricciones al paso de bienes y personas, argumentando preocupaciones de seguridad ante la permanencia del grupo islamista.
Esto podría profundizar la crisis humanitaria, ya crítica tras meses de intensos bombardeos, destrucción de infraestructura y desplazamientos masivos.
Analistas señalan que esta división buscaría socavar el poder de Hamás sin necesidad de enfrentarlo directamente por la vía militar. Al ofrecer una alternativa viable en la zona oriental, Israel espera incentivar el desplazamiento voluntario de civiles hacia áreas bajo su control y generar presión interna contra el gobierno de facto de Hamás en la zona occidental.














