El ambicioso plan de Israel para dividir Gaza en dos que podría poner fin al reinado de terror de Hamás
Israel mantiene un ambicioso plan para dividir la Franja de Gaza
porFrancisco Leguizamón
internacionales
En las últimas horas se conoció un nuevo plan de Israel que podría crear una división del territorio y la creación de dos zonas con condiciones muy diferentes.
En medio de la tensa calma que predomina en Gaza, Israel estaría avanzando hacia una estrategia de partición de facto del enclave palestino, dividiendo la Franja en dos zonas: una Gaza oriental bajo control israelí y una Gaza occidental dominada por el grupo terrorista Hamás.
Esta táctica, aunque no ha sido declarada oficialmente, se estaría consolidando sobre el terreno mediante operaciones militares y la creación de corredores estratégicos como el de Netzarim, que ya ha permitido cortar el enclave en dos durante enfrentamientos recientes.
La zona oriental, adyacente a Israel, podría convertirse en un territorio bajo supervisión militar israelí, pero con un increíble potencial de rápida reconstrucción y desarrollo. Según fuentes diplomáticas, se trataría de establecer una ''zona modelo'' con apoyo financiero de Estados Unidos, la Unión Europea y países árabes moderados.
Allí, se facilitaría la llegada de materiales de construcción, reapertura de escuelas, hospitales y creación de empleos, como una muestra visible de los beneficios de una Gaza desmilitarizada y alejada del control de Hamás.
La Gaza Oriental, bajo el control israelí se vería beneficiada de fuertes inversiones en varios sectores, como salud, finanzas, bienes raíces y más
Por el contrario, la zona occidental, donde se concentra la mayor parte de la población y que incluiría la ciudad de Gaza, quedaría aislada política y económicamente. Israel podría mantener fuertes restricciones al paso de bienes y personas, argumentando preocupaciones de seguridad ante la permanencia del grupo islamista.
Esto podría profundizar la crisis humanitaria, ya crítica tras meses de intensos bombardeos, destrucción de infraestructura y desplazamientos masivos.
Analistas señalan que esta división buscaría socavar el poder de Hamás sin necesidad de enfrentarlo directamente por la vía militar. Al ofrecer una alternativa viable en la zona oriental, Israel espera incentivar el desplazamiento voluntario de civiles hacia áreas bajo su control y generar presión interna contra el gobierno de facto de Hamás en la zona occidental.
Por otro lado, la zona administrada por el grupo terrorista Hamás, quedaría sumida en la pobreza y la desidia
El escenario plantea también retos diplomáticos. Mientras muchos gobiernos podrían respaldar esta estrategia como una vía pragmática para reducir la violencia y estabilizar el enclave, aquellos gobiernos de izquierda la ven como una forma de consolidar la fragmentación del territorio palestino y enterrar aún más la posibilidad de una solución de dos Estados.
De consolidarse esta partición, la Franja de Gaza entraría en una nueva fase geopolítica, donde las condiciones de vida, la gobernanza y el acceso a ayuda internacional estarían directamente determinadas por el control territorial.
Mientras tanto, la población gazatí podría verse forzada a tomar una decisión trágica: permanecer bajo el nefasto gobierno de Hamás en condiciones extremas o migrar hacia un territorio bajo control israelí en busca de estabilidad.
Esta división llevaría a miles de ciudadanos de Gaza a migrar hacia la zona administrada por Israel
La posible división de Gaza recuerda inevitablemente al Muro de Berlín, símbolo de la Guerra Fría y de la fragmentación política impuesta por las potencias. Así como Berlín quedó partida entre un bloque occidental capitalista y otro oriental comunista, Gaza podría quedar escindida entre una zona oriental, reconstruida y alineada con intereses israelíes e internacionales, y una zona occidental empobrecida bajo el control de Hamás. En ambos casos, la separación no es solo geográfica, sino también ideológica, económica y social.
En Berlín, el muro buscaba frenar el éxodo hacia el oeste; en Gaza, la división podría tener el efecto contrario: incentivar el desplazamiento hacia la zona bajo control israelí, ofreciendo una vida más estable como recompensa por abandonar a Hamás.
Sin embargo, también existen diferencias clave: mientras Berlín fue dividida por potencias externas, la separación en Gaza provendría del conflicto interno entre Israel y Hamás, con una fuerte carga religiosa y étnica.
La situación rememora a la histórica caída del Muro de Berlín