Un atentado suicida yihadista deja al menos 12 muertos en Pakistán y se eleva la tensión con Afganistán
El terrorismo islámico vuelve a sembrar caos en Pakistán
porFrancisco Leguizamón
internacionales
La explosión de un coche bomba en Islamabad, capital de Pakistán, generó pánico en la totalidad del país y el Talibán se encuentra en el centro de la tormenta.
Un atentado suicida frente al tribunal de distrito de Islamabad dejó al menos 12 muertos y 27 heridos este martes, en uno de los ataques más mortíferos registrados en la capital pakistaní en los últimos años.
Según el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, el atacante intentó ingresar al complejo judicial, pero al no lograrlo, detonó los explosivos cerca de un vehículo policial tras esperar durante unos quince minutos. Las víctimas incluyen varios agentes y civiles que se encontraban en el área en plena jornada laboral.
El grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibanes pakistaníes, reivindicó la autoría del atentado. En un comunicado, la organización afirmó que su objetivo eran jueces, abogados y funcionarios que ''aplican leyes contrarias al islam'', y advirtió que continuará sus ataques hasta que se imponga la sharía en todo el país.
Sin embargo, medios locales señalaron que una facción del grupo disidente, Jumaat Ul Ahrar, también se atribuyó el ataque, mientras que la dirección central del TTP habría negado cualquier vínculo, lo que refleja las divisiones internas dentro del movimiento extremista.
El atentado ocurrió alrededor de las 12:30 del mediodía, hora local, cuando los alrededores del tribunal estaban repletos de abogados y ciudadanos que asistían a audiencias.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraban un vehículo completamente calcinado, humo saliendo de la zona y un cordón de seguridad desplegado por la policía. Testigos describieron escenas de pánico y caos.
El primer ministro, Shehbaz Sharif, condenó el ataque y aseguró que su gobierno perseguirá a los responsables. Sharif acusó a grupos extremistas ''apoyados activamente por India'' de estar detrás del atentado, calificando el hecho como ''una agresión terrorista contra ciudadanos inocentes de Pakistán''.
El primer ministro de Pakistán acusó a la India de financiar grupos terroristas islámicos
Nueva Delhi rechazó de inmediato las acusaciones, calificándolas de ''infundadas y sin base''. Por su parte, el presidente Asif Ali Zardari expresó su ''enérgica condena'' al atentado y llamó a las fuerzas de seguridad a redoblar los esfuerzos para proteger la capital.
El ministro de Defensa, Khawaja Asif, describió la situación como una ''declaración de guerra'' por parte de los extremistas. ''Estamos en estado de guerra. Quien piense que el ejército combate solo en las zonas fronterizas está equivocado: el ataque de hoy en Islamabad es una llamada de atención'', advirtió.
Asif reconoció que el repunte del terrorismo ha puesto en duda las negociaciones con el gobierno talibán de Afganistán, acusado por Islamabad de brindar refugio y apoyo a los combatientes del TTP. “Sería ingenuo esperar resultados positivos de las conversaciones con Kabul en este contexto”, afirmó.
El ministro de Defensa de Pakistán declaró que se encuentran en guerra con los grupos extremistas
El ataque de Islamabad ocurre en medio de un repunte alarmante de la violencia extremista en Pakistán. Solo en lo que va del año, el TTP ha perpetrado más de 600 ataques, principalmente en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, fronteriza con Afganistán, dejando cientos de muertos.
Aunque la capital había permanecido relativamente a salvo de atentados en los últimos tres años, la explosión del martes demuestra que la amenaza se ha extendido nuevamente al corazón político y judicial del país.
A esta ola de violencia se suma el incremento de las acciones de los insurgentes baluches, que luchan por la independencia de la provincia de Baluchistán, en la frontera con Irán y Afganistán. Los separatistas han intensificado sus ataques en los últimos meses, incluido el secuestro de un tren de pasajeros a principios de año.
El foco independentista en la región de Baluchistán añade tensión a un Pakistán golpeado