La segunda temporada de The Last of Us cerró su ciclo con una caída significativa en la audiencia y una polémica que puso nuevamente en el centro del debate la influencia de la “agenda woke” en la narrativa de las series.
La producción, que había conquistado a millones con su primera entrega, experimentó una reducción del 55% en espectadores durante el episodio final, pasando de 8,2 millones en la temporada inaugural a 3,7 millones en esta última entrega, según datos oficiales de HBO.

Esta caída coincide con un fenómeno que se vio en muchas otras series. La temporada 2 fue objeto de duras críticas por parte de un segmento importante de la audiencia, que señaló una excesiva carga de elementos progresistas, denominados “woke”, que distorsionó la esencia original de la historia.
Las críticas a la serie
Una de las principales críticas se dirige a la relación romántica entre Ellie (Bella Ramsey) y Dina (Isabela Merced), especialmente en el episodio 4 ("Day One"). Los espectadores calificaron la escena íntima entre ambas como "inclusión forzada" o "propaganda woke", argumentando que se prioriza la representación de una pareja lésbica sobre la narrativa principal de la serie.
La molestia en sí no radica en la existencia de personajes de este estilo, sino en que se le da un enfoque desproporcionado en detrimento de otros elementos de la historia.









