El director de la Policía Nacional de Investigaciones (NBI) de Finlandia, Robin Lardot, señaló que el caso se está tratando como un sabotaje grave. El presidente Alexander Stubb subrayó la necesidad de mitigar los riesgos que suponen estos barcos vinculados a Rusia.
Este incidente es parte de una serie de daños a infraestructuras submarinas en la región del Báltico. En los últimos años, ha habido varios casos de cables submarinos dañados o cortados, incluido un cable de telecomunicaciones entre Finlandia y Alemania en noviembre, y un enlace de internet entre Lituania y la isla de Gotland, Suecia, que también falló alrededor de la misma fecha.













