Sus comentarios fueron respaldados por líderes de derecha de varios países europeos, como Italia, España y los Países Bajos, quienes también condenaron la sentencia como un exceso judicial.
La condena contra Le Pen generó reacciones encontradas. Mientras varios la criticaron acertadamente como un exceso judicial, algunos pocos defendieron la decisión, destacando la importancia de respetar la independencia judicial y el estado de derecho.












