China ha prohibido a sus aerolíneas aceptar nuevas entregas de aviones Boeing en respuesta directa a los aranceles impuestos recientemente por el expresidente estadounidense Donald Trump.
Esta medida se extiende también a la compra de equipos y repuestos aeronáuticos de origen estadounidense, afectando significativamente a empresas como Boeing, que ya ha visto caer sus acciones hasta un 4,5% en las operaciones previas al mercado bursátil.
El conflicto forma parte de una creciente guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo. China impuso aranceles del 125% a productos estadounidenses, encareciendo notablemente los aviones fabricados en Estados Unidos e imposibilitando su adquisición práctica por parte de aerolíneas chinas.

Como represalia, Estados Unidos respondió con tarifas de hasta el 145% sobre bienes chinos. La situación ha generado incertidumbre en la industria aeronáutica y ha puesto a Boeing en una posición delicada, ya que pierde el acceso a uno de sus mercados clave. China representa aproximadamente el 20% de la demanda global prevista de aviones en las próximas dos décadas.
Esta no es la primera vez que Boeing se convierte en un punto de fricción entre ambos países. China fue el primer país en dejar en tierra el modelo 737 Max tras los dos accidentes fatales en 2019 y uno de los últimos en permitir su regreso al servicio.













