El régimen cubano anunció que permitirá, por primera vez en décadas, la participación de empresas privadas nacionales y extranjeras en la extracción de petróleo y gas natural. La decisión entrará en vigor a partir de agosto y constituye una de las reformas económicas más relevantes impulsadas por La Habana en los últimos años, en un contexto marcado por la escasez de combustible, los apagones y la profunda crisis económica que afecta al país.
En el caso de la gran minería, el régimen mantendrá la exigencia de que los proyectos se desarrollen únicamente mediante asociaciones económicas con inversión extranjera, mientras que en el sector petrolero permitirá una mayor participación del capital privado para intentar incrementar la producción nacional.












