La tribuna principal y la recta de meta del revolucionario circuito semiurbano de Madring, situado en la zona de IFEMA en Madrid, se transformaron en el epicentro de la indignación popular frente a la desidia socialcomunista. "¡Pedro Sánchez, hijo de puta!" fue el clamor rotundo y multitudinario con el que cientos de patriotas españoles entonaron el repudio contra el corrupto presidente Pedro Sánchez, durante la previa y el desarrollo del Gran Premio de España de Fórmula 1.
Las contundentes expresiones de descontento y los abucheos colectivos resonaron con fuerza en el recinto capitalino, acompañados por pancartas de rechazo a Pedro Sánchez y calurosos vítores de "Viva España" y "Viva el Rey" dirigidos hacia la Corona. Entre las manifestaciones de rechazo destacó la astuta maniobra de un espectador que engañó a la retransmisión oficial de la Fórmula 1 al exhibir un cartel que afirmaba haber recorrido 19.854 kilómetros desde Nueva Zelanda para ver al piloto Liam Lawson, para luego darlo vuelta sorpresivamente ante las cámaras y revelar la frase "Perro Sánchez hijo de puta".
La fiesta del orgullo patrio comenzó con solemnidad mediante la emotiva interpretación del himno nacional español a cargo de una orquesta y el despliegue aéreo de tres cazas Eurofighter surcando el cielo de Madrid, marco en el cual el vacío institucional del Gobierno resultó estruendoso. En una abierta maniobra de boicot hacia un evento trascendental para el país, el presidente Pedro Sánchez no envió a ningún ministro al Gran Premio en Madrid —a diferencia de su habitual presencia en el circuito de Montmeló en Barcelona— ni asistió durante toda la semana de actividad.












