En el contexto de la elección del nuevo Papa León XIV, el cardenal Timothy Michael Dolan, de 75 años y originario de Estados Unidos, aparece como una figura clave en la reciente disputa papal que resultó en la designación de Robert Prevost.
A pesar de que Dolan, uno de los candidatos potenciales al papado, no logró ser elegido, su papel como "kingmaker" en este cónclave fue decisivo. Esta elección no solo estuvo marcada por las alianzas internas dentro del Vaticano, sino también por el respaldo de figuras como el propio presidente estadounidense Donald Trump, quien fue un firme defensor de Dolan.
El cónclave, que parecía inicialmente inclinarse a favor del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, sufrió un giro inesperado cuando Dolan, uno de los principales referentes del ala conservadora pero sin apoyo suficiente para ganar, empezó a respaldar al cardenal Robert Prevost, según informaron varios medios italianos.

Este cambio resultó fundamental, ya que con su respaldo, Prevost logró consolidar una coalición que no solo le permitió igualar en la segunda o tercera ronda de votaciones a Parolin, sino que le dio la fuerza necesaria para llevarse la victoria.
La división interna del ala progresista del cónclave, que apostaba por Parolin, Avelin, Grech y Tagle, también fue un factor determinante. Mientras que algunos como Pizzaballa no supieron gestionar sus apoyos de manera efectiva, Prevost se mantuvo al margen, adoptando una postura discreta pero estratégica.
Su falta de protagonismo en las primeras etapas del proceso le permitió, sin embargo, ganar fuerza en las negociaciones previas al cónclave. Su perfil misionero y su relación con Dolan lo posicionaron como una opción sólida no solo para América del Norte, sino también para Sudamérica, un continente en el que logró reunir un apoyo significativo.









