La respuesta desde Rusia no se hizo esperar. El presidente Vladimir Putin advirtió que el suministro de misiles Tomahawk a Ucrania destruiría por completo las relaciones diplomáticas entre Moscú y Washington. ''Sería una línea roja'', afirmó el mandatario ruso en una grabación difundida el domingo.
Paralelamente, el Kremlin saludó con optimismo los comentarios de Trump sobre su disposición a extender el último tratado de control de armas nucleares vigente entre ambos países. El presidente estadounidense calificó la propuesta de Moscú de prorrogar por un año el Tratado New START como ''una buena idea'', generando expectativas sobre la posible reactivación del pacto que expira en febrero.
En tanto, en Dinamarca, el gobierno anunció un refuerzo en los controles ambientales a los buques petroleros que cruzan el estrecho de Skagen, paso clave entre el mar Báltico y el mar del Norte.












