EEUU impuso restricciones a compañías y operadores que facilitaban movimientos de dinero para el Estado Islámico en Europa, Medio Oriente y África Occidental, con el objetivo de desmantelar las redes financieras del grupo terrorista.
Estados Unidos demuestra nuevamente que no habrá piedad para los financistas del radicalismo islámico. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, bajo una administración que prioriza la seguridad nacional por sobre el globalismo, ha asestado un golpe demoledor a las redes del terrorismo internacional. Este lunes, se impusieron sanciones implacables contra tres personas y seis empresas con presencia en Europa, Medio Oriente y África Occidental por ser los engranajes que facilitan las transacciones financieras del Estado Islámico (ISIS).
La acción, ejecutada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), bloquea de inmediato cualquier activo bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe cualquier trato comercial con estos enemigos de la libertad. Según el comunicado oficial del Tesoro, “esta acción apunta a facilitadores clave que permiten al ISIS mover fondos entre sus filiales regionales”.
Bandera del Estado islámico
La podredumbre en el viejo continente, alimentada por décadas de políticas de permisividad de los sectores zurdos, queda expuesta con la identidad de los sancionados en suelo europeo. Entre ellos destaca Miloud Abderrahmane, un nacional francés residente en Francia, quien no solo movía dinero para la red terrorista, sino que está acusado de haber “proporcionado instrucciones sobre fabricación de explosivos a simpatizantes del grupo”.
Su caso es el vivo ejemplo del peligro que acecha en las capitales europeas: un facilitador mixto que transfiere conocimiento operativo para matar desde el interior del sistema. Asimismo, se identificó a Abdelhakim Boukich, un ex ciudadano neerlandés ahora radicado en Siria, quien en 2020 fundó la empresa Bitcoin Xchange.
A través de esta firma, también sancionada, se habrían transferido fondos de asociados del ISIS procedentes de Noruega, Bélgica, Países Bajos, Sudáfrica y Estados Unidos, evidenciando el uso de criptomonedas para eludir los controles del sistema bancario tradicional.
La red de financiamiento islámico se extiende como un cáncer que la administración Trump está decidida a extirpar. En Turquía, la mirada del Tesoro recayó sobre Spider Gayrimenkul Ve Genel Ticaret Limited Sirketi y Alkaram Danismanlik Gayrimenkul Ic Ve Dis Genel Ticaret Limited Sirketi, dos firmas de servicios monetarios que actuaban como nodos de transferencia aprovechando la posición geográfica turca como puente hacia Europa y Asia Central.
Donald Trump.
Por otro lado, en Nigeria, el sancionado fue Mukhtar Adamu Muhammad, quien operaba para el Estado Islámico en África Occidental (ISWA) mediante tres casas de cambio: Nine to Nine Exchange Bureau de Change Limited, Manhattan Bureau de Change Limited y Generation Currency Bureau de Change Limited, todas incluidas en el paquete de sanciones.
Esta ofensiva de Washington es parte de una estrategia integral para desmantelar las estructuras financieras que el ISIS ha descentralizado desde la caída de su califato en 2019.
A pesar de que el grupo bárbaro sigue generando ingresos a través de la extorsión, secuestros y el tráfico de recursos naturales, Estados Unidos ha dejado claro que los facilitadores financieros han “permitido al grupo terrorista operar en distintas regiones del mundo de manera simultánea”, y que esa impunidad ha terminado. Mientras otros miran hacia otro lado, el gobierno de Donald Trump reafirma que la única forma de combatir el terrorismo es golpeándolos donde más les duele: en su financiamiento.