Autoridades atribuyen la ofensiva a disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco.
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Una nueva ola de violencia golpea con fuerza al sur de Colombia, donde en menos de 48 horas se registraron al menos 17 ataques coordinados, principalmente en los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca.
Las autoridades señalan como responsables a las disidencias de las FARC bajo el mando de Iván Mordisco.
El episodio más grave ocurrió en la vía Panamericana, donde un atentado con explosivos contra un vehículo de transporte dejó decenas de víctimas fatales y heridos, en uno de los ataques más impactantes de los últimos meses.
El vehículo de transporte colombiano afectado por el atentado
Según informes oficiales, esta ofensiva forma parte de una estrategia más amplia de estos grupos armados para recuperar control territorial y fortalecer economías ilegales, especialmente en zonas clave para el narcotráfico.
Los ataques no se limitaron a un solo objetivo. En distintos puntos de la región se registraron explosiones, ataques a infraestructura, hostigamientos a fuerzas de seguridad y acciones contra la población civil, lo que evidencia un nivel de coordinación y capacidad operativa significativo por parte de las disidencias.
El líder de estas estructuras, Iván Mordisco, es uno de los principales jefes de las disidencias de las FARC que rechazaron el acuerdo de paz de 2016 y continuaron operando como grupo armado.
Su organización mantiene presencia en varias regiones del país y está vinculada a actividades como narcotráfico, extorsión y control territorial.
Militares colombianos transportando fallecidos
La situación generó fuertes reacciones dentro de Colombia. Autoridades locales declararon días de duelo y exigieron una respuesta más contundente del Estado, mientras crecen las críticas a la política de seguridad del gobierno de Gustavo Petro en un contexto donde la violencia vuelve a escalar.
A nivel internacional, organismos como Naciones Unidas también expresaron preocupación por el aumento de la violencia y pidieron garantizar justicia para las víctimas.
Este nuevo brote de ataques deja en evidencia un escenario complejo: pese a los intentos de negociación con grupos armados, la capacidad de las disidencias para ejecutar acciones coordinadas sigue vigente.
La escalada en el sur del país no solo refleja una crisis de seguridad, sino también la persistencia de estructuras criminales que, años después del acuerdo de paz, continúan desafiando al Estado colombiano y generando un clima de inestabilidad en la región.