Estados Unidos e Israel lanzaron el sábado una eficiente operación militar conjunta contra la dictadura Iraní, descrita por las Fuerzas de Defensa de Israel como una ‘’operación amplia y conjunta’’, en respuesta a la negativa de Teherán a desmantelar su programa nuclear tras semanas de negociaciones indirectas.
La ofensiva, denominada por Washington como ‘’Operation Epic Fury’’, tuvo como objetivos infraestructura militar y zonas estratégicas en Teherán, incluyendo áreas cercanas al complejo fortificado del tirano Ali Jamenei.
Según reportes y videos, al menos siete misiles impactaron en las inmediaciones del complejo de Jamenei en la capital iraní, además de registrarse explosiones cerca del palacio presidencial. Fuentes indicaron que el dictador no se encontraba en la ciudad en el momento del ataque, ya que habría sido trasladado previamente a un lugar seguro no revelado. También se reportaron bombardeos en otras ciudades, entre ellas Isfahan, Qom, Karaj y Kermanshah. Autoridades israelíes señalaron que la fase inicial podría extenderse durante varios días y que el momento diurno del ataque buscaba generar un efecto sorpresa.
El presidente Donald Trump afirmó en un mensaje público que la operación tenía como objetivo eliminar amenazas inminentes contra Estados Unidos, sus tropas y sus aliados. Sostuvo que el régimen iraní representa un peligro directo para la seguridad internacional y reiteró que Washington no aceptaría un acuerdo nuclear que permitiera a Teherán continuar enriqueciendo uranio. Trump también hizo un llamado a la población iraní a buscar un cambio político, al tiempo que recomendó a los civiles resguardarse debido al riesgo de nuevos bombardeos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la ofensiva y reiteró su oposición a que Irán obtenga armas nucleares. En Israel, se activaron sirenas en todo el país como medida preventiva ante posibles represalias, y se suspendieron actividades públicas no esenciales, permitiendo únicamente servicios de emergencia.









