El expresidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha sido diagnosticado con una forma agresiva de cáncer de próstata, según confirmó este domingo su oficina personal mediante un comunicado oficial.
La enfermedad, detectada tras una serie de síntomas urinarios crecientes, fue descubierta durante un examen físico reciente en el que los médicos identificaron un pequeño nódulo en la próstata.
Los análisis posteriores confirmaron que Biden padece un cáncer caracterizado por una puntuación de Gleason de 9 (Grupo de Grado 5), lo que indica una de las formas más agresivas de esta enfermedad. Además, se informó que el cáncer ha hecho metástasis en los huesos, lo que complica el pronóstico clínico.
La metástasis ósea implica que las células cancerosas han migrado más allá de la próstata y han invadido el tejido óseo, lo que puede provocar dolor, debilidad y un mayor riesgo de fracturas.

A pesar de la gravedad del diagnóstico, el comunicado señala que el tipo de cáncer es ''hormono-sensible'', lo que significa que responde a terapias hormonales. Este aspecto ofrece un margen importante para el tratamiento, ya que existen protocolos médicos eficaces para este tipo de cáncer, como la terapia de deprivación androgénica (ADT), que busca reducir o bloquear la acción de las hormonas masculinas que estimulan el crecimiento del tumor.
También se podrían considerar tratamientos adicionales como quimioterapia, radioterapia dirigida a los huesos afectados, o nuevos fármacos como inhibidores de PARP y terapias dirigidas.










