El incumplimiento de esta normativa conllevará una multa de hasta 135 euros, y su aplicación será responsabilidad de la policía. Sin embargo, Vautrin expresó su confianza en la autorregulación de la ciudadanía.
Aunque la medida representa un endurecimiento de las restricciones al consumo de tabaco en espacios públicos, no se aplicará a las terrazas de cafés y bares, una característica cultural emblemática de Francia. Tampoco se incluye en esta prohibición el uso de cigarrillos electrónicos, aunque la ministra indicó que trabaja para limitar el contenido de nicotina en estos dispositivos.













