Un informe de la Policía revela un cambio en las rutas de entrada ilegal, con el aeropuerto de Madrid-Barajas como principal puerta de acceso. A la par, datos advierten que más de 30.000 inmigrantes procedentes de zonas de alto riesgo yihadista ingresaron desde 2020.
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La inmigración ilegalhacia España experimentó en 2025 un cambio estructural significativo que alteró el mapa tradicional de rutas de entrada al país. Según un informe de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, el principal canal de acceso ya no es el marítimo ni el terrestre, sino el aéreo. El documento señala que más de 1,5 millones de inmigrantes ilegales accedieron a España desde Iberoamérica mediante vuelos comerciales, consolidando este método como la principal puerta de entrada al territorio español.
El análisis policial explica que esta transformación responde a la adaptación operativa de las redes de tráfico de inmigrantes, que han diversificado sus estrategias para sortear los controles tradicionales. En el nuevo escenario detectado por las autoridades, entre el 60% y el 65% de los flujos migratorios ilegales se canalizan por vía aérea, mientras que la vía marítima representa entre el 5% y el 8%. A su vez, los denominados movimientos secundarios —aquellos en los que los inmigrantes ilegales acceden a España tras pasar por terceros países— suponen entre el 30% y el 35% del total anual.
Dentro de este esquema, el principal punto de entrada identificado por la Policía es el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, considerado el epicentro logístico de estas nuevas rutas migratorias. Las nacionalidades predominantes entre los pasajeros extracomunitarios que protagonizan estos flujos incluyen ciudadanos colombianos, venezolanos y peruanos. El modus operandi más habitual consiste en ingresar al país con visados de corta estancia y posteriormente permanecer de manera ilegal una vez vencido el período autorizado.
En paralelo, el informe señala que continúan utilizándose otras estrategias, como la solicitud de protección internacional tras la destrucción deliberada de documentación durante el tránsito aeroportuario, aunque este mecanismo ha disminuido en comparación con años anteriores. Según el análisis policial, la imposición de visados de tránsito a determinadas nacionalidades contribuyó a reducir este tipo de episodios, si bien las organizaciones criminales continúan explorando rutas alternativas mediante hubs internacionales ubicados en África e Iberoamérica.
Pedro Sánchez
Al mismo tiempo, las autoridades detectaron un incremento de otras rutas migratorias, especialmente la procedente de Argelia, que ha impulsado un aumento del 85% en las llegadas a la Península y del 200% en Baleares.
La presión migratoria también se intensificó en la ciudad autónoma de Ceuta, donde se registraron 1.604 entradas ilegales en el inicio del año, una cifra que quintuplica los datos del ejercicio anterior. Este fenómeno se vincula a la consolidación de itinerarios mixtos que combinan trayectos terrestres y marítimos desde el África subsahariana, rutas que en los últimos dos años representan un tercio de toda la inmigración ilegal que llega a España.
A este panorama se suma otro dato que ha encendido las alarmas de las autoridades europeas. Información de FRONTEX, revela que más de 30.000 inmigrantes ilegales procedentes de zonas con alta presencia yihadista entraron en España entre 2020 y 2025. Entre los países de origen figuran Mali, Burkina Faso, Somalia, Sudán, Siria, Pakistán, Afganistán, Yemen, Irán y Egipto.
Estas cifras corresponden exclusivamente a las rutas que afectan directamente a España: el Mediterráneo Occidental por mar y tierra —Andalucía, Levante, Baleares, Ceuta y Melilla— y la ruta atlántica occidental que conduce a Canarias. El peso relativo de estos perfiles sobre el total de llegadas ilegales muestra una evolución creciente en los últimos años. En 2020 representaban alrededor del 11% del total, es decir, 1 de cada 9 inmigrantes ilegales que entraba en España procedía de zonas de alto riesgo yihadista. La proporción se mantuvo baja en 2021, pero a partir de 2022 comenzó un repunte sostenido.
En 2022, estos perfiles ya suponían aproximadamente el 18% del total. La tendencia continuó al alza hasta 2024, cuando alcanzaron el 30% de todas las detecciones, lo que equivale a 1 de cada 3 inmigrantes ilegales procedente de países como Mali, Somalia, Sudán, Siria, Pakistán o Afganistán, entre otros focos islamistas. En 2025, aunque el volumen global de entradas ilegales descendió, el porcentaje se situó en el 24,8%, es decir, 1 de cada 4 inmigrantes ilegales seguía llegando desde entornos considerados de alto riesgo.
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Dentro de este grupo, Mali es el país que más aporta con diferencia, con cifras que se multiplicaron especialmente entre 2022 y 2024. También se registraron incrementos notables en Somalia —donde Al Shabaab mantiene una fuerte actividad—, Sudán y Burkina Faso, así como volúmenes relevantes procedentes de Siria, Pakistán, Afganistán, Yemen, Irán y Egipto. Todas estas zonas comparten un elemento común señalado por los informes: la presencia activa de organizaciones terroristas como Al Qaeda en el Magreb Islámico, el Estado Islámico en el Sahel o células afganas y paquistaníes, además de altos niveles de radicalización entre la población joven.
Las rutas utilizadas para estos desplazamientos son conocidas por las autoridades. Canarias se ha convertido en uno de los principales puntos de presión a través de la ruta atlántica, mientras que las costas de Andalucía, Levante y Baleares concentran buena parte de las llegadas por mar dentro de la ruta del Mediterráneo Occidental. A su vez, Ceuta y Melilla registran flujos significativos por vía terrestre. Las mafias de tráfico de personas que controlan estas rutas, según los informes, no realizan ningún tipo de filtro: quien paga puede pasar, independientemente de su perfil o de posibles vínculos con entornos extremistas que, en algunos casos, actúan como catalizadores de estos movimientos hacia España.
Fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional, explican que las rutas irregulares del SAHEL y el Magreb son utilizadas de forma creciente por individuos con perfiles que generan alertas de radicalización, aprovechando la permeabilidad de los flujos masivos para infiltrarse entre los inmigrantes económicos. Estas mismas fuentes agregan que «la coordinación entre la CGEF y la Comisaría General de Información ha permitido identificar y neutralizar varios casos en los que personas llegadas en patera o cayuco presentaban antecedentes o vínculos con entornos yihadistas.
Durante estos seis años, el Gobierno de Pedro Sánchez ha aplicado una política migratoria que, de acuerdo con los datos y con el análisis de distintos agentes consultados, coincide con un fuerte aumento de las llegadas ilegales. Regularizaciones masivas, traslados masivos desde Canarias a la Península y una percepción general de fronteras permeables han generado, según estas interpretaciones, un efecto llamada sin precedentes.
Los informes de FRONTEX apuntan además a una realidad más compleja: el riesgo de infiltración yihadista se acumula en territorio español en un contexto de expulsiones mínimas y controles de seguridad que, en demasiados casos, resultan insuficientes o excesivamente lentos. Para los agentes consultados por este medio, la evolución de los últimos seis años resulta especialmente preocupante. Del 11% registrado en 2020 se pasó a un crecimiento sostenido que culminó en el 30% en 2024, manteniéndose en el 24,8% en 2025.