Chile destinó unidades de ingenieros del ejército nacional para reforzar las fronteras con Bolivia y Perú.
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El gobierno de Chile avanzó con el despliegue de efectivos del Ejército de Chile en la localidad de Colchane, en la región de Tarapacá, con el objetivo de construir zanjas y otras barreras físicas en la frontera con Bolivia y Perú.
La medida forma parte del denominado “PlanEscudoFronterizo”, impulsado por la administración del presidente JoséAntonioKast, y busca frenar el ingreso irregular al país.
El operativo incluye cerca de un centenar de efectivos pertenecientes a unidades de ingenieros de montaña, quienes arribaron con maquinaria pesada, como excavadoras, bulldozers y camiones de carga, para iniciar trabajos de movimiento de tierra en distintos puntos estratégicos de la frontera.
Frontera entre Chile y Bolivia
Estas obras contemplan la construcción de zanjas, camellones y otras intervenciones que dificulten el tránsito ilegal, en una zona que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales pasos de migración irregular hacia territorio chileno.
DesdeelEjecutivochileno se sostiene que la iniciativa se desarrolla dentro del marco legal vigente y responde a la necesidad de recuperar el control efectivo del territorio.
En esa línea, el propio Kast había supervisado días antes el inicio de trabajos similares en Arica, reforzando un enfoque que combina presencia militar con infraestructura física para contener los flujos migratorios.
Soldados de la unidad de montaña del ejército chileno
El despliegue se coordinó a través de la JefaturadeÁreaFronterizadeTarapacá, que articula la acción de las Fuerzas Armadas con otros organismos del Estado.
La logística incluyó el traslado del contingente en columnas motorizadas, separando el transporte de personal y maquinaria, lo que da cuenta del carácter planificado de la operación.
Si bien la medida ha generado debate en algunos sectores políticos y sociales, desde el oficialismo se defiende como una respuesta necesaria ante el aumento de la presión migratoria y la presencia de redes de tráfico ilegal en la zona.
En ese sentido, la estrategia chilena se alinea con políticas adoptadas por otros países que han optado por reforzar sus fronteras mediante barreras físicas y mayor control estatal.
Con este tipo de acciones, Chile busca enviar una señal clara: el ingreso al país debe realizarse por vías legales y bajo las normas establecidas.
La construcción de zanjas en Colchane no solo representa una intervención territorial, sino también un giro hacia políticas más firmes en materia de seguridad y soberanía fronteriza.