La Policía irlandesa investiga el crimen de Jamey Carney y activó alertas ante la fuga del sospechoso.
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La Policía de Irlanda desplegó un operativo de búsqueda para localizar a un inmigrante ilegal de Oriente Medio en el marco de la investigación por el asesinato de Jamey Carney, una mujer estadounidense de 43 años que fue hallada sin vida en su vivienda en Killarney, condado de Kerry.
El cuerpo de la víctima fue encontrado el martes por la tarde en una casa alquilada ubicada en la zona de Muckross Road, luego de que un familiar diera aviso a las autoridades. Carney, oriunda del área de Nueva York, residía en Irlanda desde 2021 y era madre de una adolescente de 13 años.
Tras la realización del examen forense, la causa fue elevada formalmente a homicidio. De acuerdo con las informaciones difundidas por medios irlandeses, la mujer presentaba lesiones mortales en la cabeza, lo que consolidó la principal hipótesis de los investigadores.
Jamey Carney.
En ese contexto, los agentes centraron la búsqueda en un inmigrante, de unos veinte años, que era conocido de la víctima y que habría residido en Killarney durante más de un año. Según reportes locales, el sospechoso es solicitante de protección internacional y habría estado alojado en un centro del sistema IPAS, destinado a inmigrantes ilegales.
Ante la posibilidad de que el sospechoso haya intentado abandonar el país, las autoridades activaron alertas en puertos y aeropuertos. Además, se estableció contacto con la Policía de Irlanda del Norte para determinar si pudo haber cruzado la frontera.
La investigación avanza con una línea definida, mientras los efectivos buscan reconstruir los movimientos ocurridos en la zona de Muckross Road entre la tarde del lunes y la tarde del martes.
Jamey Carney.
Carney, una militante a favor de la inmigración ilegal y pro-Palestina
Carney era una figura conocida en el ámbito local, donde trabajaba para una empresa de apoyo sanitario. También participaba en iniciativas vinculadas al activismo migratorio y propalestino.
Medios irlandeses señalaron que la víctima y el sospechoso podrían haberse conocido en una protesta de izquierda o en actividades relacionadas con esas causas. Actualmente, los investigadores analizan la naturaleza del vínculo entre ambos y las circunstancias previas al crimen. El caso generó conmoción en Killarney, una localidad turística considerada tranquila.