La ofensiva, conocida como ''Project Firewall'', fue anunciada en septiembre poco después de que Trump firmara una proclamación presidencial ordenando reducir el fraude y excluir a los trabajadores extranjeros de los empleos de inicio de carrera destinados a graduados estadounidenses.
La medida también introdujo una tarifa única de 100.000 dólares por solicitud H-1B, diseñada para desalentar la explotación masiva del programa por parte de grandes corporaciones tecnológicas.
En apenas seis semanas, el Departamento de Trabajo (DOL) ya había iniciado 175 investigaciones activas, revelando prácticas ilegales que afectan directamente a los empleados estadounidenses. Entre las irregularidades detectadas se encuentran:












