El encuentro, que se desarrolló a puertas cerradas en el Salón Oval, tuvo lugar tras la incorporación de Siria a la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el Estado Islámico (EI). Fuentes diplomáticas aseguraron que la visita fue el resultado de semanas de contactos discretos y representa el primer viaje oficial de un jefe de Estado sirio a Washington desde 1946, cuando Siria obtuvo su independencia.
Al-Sharaa, quien en el pasado combatió junto a grupos islamistas y fue aliado de Abu Bakr al-Baghdadi, llegó a la Casa Blanca poco antes del mediodía y permaneció unas dos horas con el presidente estadounidense. Tras la reunión, saludó a simpatizantes en la entrada oeste del complejo presidencial antes de retirarse.
Trump calificó el encuentro como ''un paso hacia la paz y la estabilidad en Medio Oriente''. Aunque reconoció el pasado polémico del mandatario sirio, destacó su evolución: ''Siria merece una segunda oportunidad; se han hecho muchos progresos''. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, aseguró que la reunión forma parte de los esfuerzos del presidente para dialogar con todos los que busquen la paz y la reconstrucción.













