La caída se verificó en casi todo el país, con la excepción de cinco estados.
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Las muertes por sobredosis en Estados Unidos registraron una disminución durante la mayor parte de 2025, marcando un cambio relevante en una crisis de salud que se había profundizado de manera sostenida durante décadas.
Los datos disponibles indican que el descenso se mantuvo a lo largo de gran parte del año pasado, lo que sugiere una mejora de carácter más duradero en una epidemia que, hasta hace poco, mostraba una tendencia persistentemente ascendente.
La problemática de las sobredosis comenzó a intensificarse en la década de 1990, cuando se produjo un aumento constante de muertes asociadas al consumo de analgésicos opioides. A ese fenómeno le siguieron, en distintas etapas, oleadas vinculadas al uso de heroína y, más recientemente, al fentanilo, una sustancia que pasó a ocupar un lugar central en las estadísticas de mortalidad por drogas en Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, unas 73.000 personas murieron por sobredosis en el período de 12 meses que finalizó en agosto de 2025. Esa cifra representa una reducción del 21% en comparación con las aproximadamente 92.000 muertes registradas en el período de 12 meses anterior.
Funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalaron que la caída se verificó en casi todo el país, con la excepción de cinco estados: Arizona, Hawái, Kansas, Nuevo México y Dakota del Norte.
Trump y el combate a las drogas
Este descenso en los fallecimientos se produce en un contexto de endurecimiento de la política estadounidense contra el narcotráfico. La estrategia impulsada por el gobierno de Donald Trump se apoya en el uso del poder militar y una presión diplomática extrema sobre los países considerados clave en las rutas del tráfico de drogas.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
En enero de 2026, el propio Trump anunció que su administración preparaba operaciones terrestres contra los cárteles en México, al sostener que estos grupos “controlan” gran parte del país.
Como parte de esta línea de acción, en diciembre de 2025 el presidente firmó un decreto que clasifica al fentanilo ilícito como un arma de destrucción masiva. Esta decisión apunta a habilitar la movilización de recursos de seguridad nacional de alto nivel para enfrentar el tráfico y la distribución de esta droga.
En paralelo, el gobierno estadounidense comenzó a utilizar la política comercial como un instrumento de presión, con amenazas de imponer aranceles a países como México, Canadá y China si no se frena el flujo de precursores químicos y estupefacientes hacia Estados Unidos.
En los últimos meses, el despliegue militar estadounidense se intensificó en la región del Caribe. Buques de guerra, aviones de combate, drones, un portaaviones y miles de marines fueron enviados a la zona como parte de una operación denominada “Lanza del Sur”. Esta iniciativa es liderada por el Departamento de Guerra y el Comando Sur (Southcom) y tiene como objetivo combatir a los grupos narcoterroristas del hemisferio occidental.
En ese marco, se llevaron a cabo múltiples ataques aéreos contra lanchas vinculadas al narcotráfico tanto en el Caribe como en el océano Pacífico. Las acciones forman parte de una ofensiva regional más amplia que acompaña el endurecimiento de la política antidrogas y que se desarrolla en paralelo a la reducción registrada en las muertes por sobredosis dentro del territorio estadounidense.