Una ola de agua y lodo atravesó el valle del río Koshi en el distrito nepalí de Rasuwa y se llevó por delante todo lo que encontró a su paso. Ocurrió a las nueve de la mañana, hora local. El mercado, la aduana, el helipuerto, decenas de casas y el puente reconstruido a fines del año pasado desaparecieron bajo la corriente.
Las primeras cifras hablan de 31 muertos y unos 400 desaparecidos. Más de la mitad de los ausentes serían extranjeros. Quienes miran los videos que circulan por la red sienten que el saldo final será mucho mayor. La zona tiene mala cobertura y las rutas están cortadas, así que las autoridades trabajan con datos incompletos.
Lo más desconcertante es que en Rasuwa no llovía desde hacía días. El agua llegó desde el lado tibetano, cruzó la frontera y bajó sin aviso. Exactamente en el mismo punto donde ya había pasado algo similar.
El 8 de julio de 2025 un lago supraglaciar se desbordó por ese torrente y arrasó el mismo cruce fronterizo. Entonces hubo unos 30 muertos, mil millones de dólares en mercancías perdidas, cuatro centrales hidroeléctricas dañadas y el puente destruido. Aquella reconstrucción acaba de volver a desaparecer.











