En una impresionante operación relámpago, Israel aseguró en apenas 48 horas la superioridad aérea sobre amplias zonas del territorio iraní, incluyendo el espacio aéreo de la capital Teherán. Así lo confirmó el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), quien afirmó: “Podemos decir que hemos logrado plena superioridad aérea sobre los cielos de Teherán”.
La ofensiva, desarrollada a partir del 13 de junio bajo el nombre en clave “Operación Rising Lion”, consiste en varias oleadas de ataques coordinados, principalmente por aire.
En las primeras horas del ataque, más de 200 aeronaves participaron en el bombardeo de al menos 100 objetivos militares estratégicos, entre ellos centros de comando del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC), lanzadores de misiles balísticos, arsenales de armamento pesado y sitios relacionados con el programa nuclear iraní.

La clave del éxito fue la combinación de precisión quirúrgica, tecnología de última generación y una notable acción encubierta del servicio de inteligencia israelí, el Mossad. Días antes de la operación aérea, drones y comandos especiales se infiltraron en territorio iraní para marcar blancos y neutralizar anticipadamente los sistemas de defensa aérea.









