El Gobierno de Georgia Meloni ordenó la expulsión de dos diplomáticos rusos acreditados en Roma tras acusarlos de participar en actividades de espionaje relacionadas con el envío de armamento occidental a Ucrania. La medida fue anunciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores luego de que la justicia italiana detuviera a dos ex agentes de inteligencia del país, sospechosos de haber filtrado información clasificada a funcionarios rusos durante varios años.
Los diplomáticos expulsados se desempeñaban como agregados militares de la Embajada de Rusia y, según las autoridades italianas, habrían mantenido contactos con los ex funcionarios investigados para obtener documentación confidencial sobre sistemas de defensa, planes militares y el suministro de armamento destinado a Ucrania.













