La decisión fue adoptada tras la detención de dos ex agentes de inteligencia italianos, investigados por presuntamente entregar información clasificada a funcionarios rusos sobre sistemas de defensa y ayuda militar para Kiev.
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El Gobierno de Georgia Meloni ordenó la expulsión de dos diplomáticos rusos acreditados en Roma tras acusarlos de participar en actividades de espionaje relacionadas con el envío de armamento occidental a Ucrania. La medida fue anunciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores luego de que la justicia italiana detuviera a dos ex agentes de inteligencia del país, sospechosos de haber filtrado información clasificada a funcionarios rusos durante varios años.
Los diplomáticos expulsados se desempeñaban como agregados militares de la Embajada de Rusia y, según las autoridades italianas, habrían mantenido contactos con los ex funcionarios investigados para obtener documentación confidencial sobre sistemas de defensa, planes militares y el suministro de armamento destinado a Ucrania.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky junto a la primer ministra italiana Georgia Meloni
El gobierno de Meloni sostuvo que las actividades detectadas representan una amenaza para la seguridad nacional y para los intereses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La investigación fue desarrollada por la Fiscalía de Roma junto con el Grupo Operativo Especial de los Carabineros (ROS). De acuerdo con los investigadores, los ex agentes italianos habrían transmitido durante años información sensible a cambio de pagos en efectivo.
Entre los documentos presuntamente filtrados figuran datos sobre el sistema antimisiles SAMP/T, empleado por Italia y otros aliados para reforzar la defensa aérea de Ucrania, además de información sobre estructuras militares y de inteligencia.
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, calificó el caso como parte de una estrategia de "guerra híbrida" desarrollada por Rusia contra los países occidentales.
Según explicó, este tipo de operaciones busca obtener información estratégica mediante actividades de inteligencia, ciberataques e intentos de infiltración en instituciones estatales y militares. El Gobierno italiano aseguró que continuará reforzando los mecanismos de contrainteligencia para prevenir nuevos episodios similares.
El ministro de defensa italiano Guido Crosetto
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores convocó al embajador ruso en Roma para comunicar formalmente la expulsión de los dos diplomáticos, quienes deberán abandonar el territorio italiano en los próximos días.
El episodio se produce en un contexto de creciente tensión entre Rusia y varios países europeos desde el inicio de la guerra en Ucrania. Italia forma parte de la coalición de Estados que suministran asistencia militar a Kiev y, al igual que otros miembros de la OTAN, reforzó en los últimos años sus medidas de seguridad frente a posibles actividades de espionaje.