Un grupo terrorista asociado a Boko Haram llevó a cabo un cobarde ataque terrorista en el noroeste del país africano.
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Al menos 20 personas murieron y varias más fueron secuestradas tras un ataque perpetrado por hombres armados en el noroeste de Nigeria, en un nuevo episodio de violencia que agrava la crisis de seguridad en el país africano. El hecho ocurrió en el distrito de Shiroro, en el estado de Níger, una zona donde operan tanto bandas criminales como peligrosos grupos yihadistas.
La policía estatal informó que los atacantes irrumpieron el martes en las aldeas de Bagna y Erena. Según la versión oficial, murieron tres personas, dos guardias comunitarios y un conductor, y otras resultaron heridas durante el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. Sin embargo, residentes, personal sanitario y organizaciones locales elevaron el número de víctimas mortales a al menos 20, asegurando que los agresores actuaron durante varias horas sin ser contenidos.
De acuerdo con testimonios recogidos en la zona, los hombres armados llegaron en motocicletas y abrieron fuego de forma indiscriminada en las primeras horas de la mañana, sorprendiendo a la población. Además de los asesinatos, incendiaron viviendas y provocaron el desplazamiento de numerosos habitantes, que huyeron hacia localidades cercanas como Gwada Zumba y Galadima Kogo.
Un grupo de terroristas nigerianos asesinó a más de 20 personas en varias aldeas, cuyos residentes fueron desplazados
El ataque se enmarca en un contexto de creciente inseguridad en el norte de Nigeria, donde la población cristiana enfrenta de manera recurrente incursiones violentas, secuestros y destrucción de comunidades. Diversas fuentes locales atribuyeron la ofensiva a un grupo conocido como Mahmuda, una facción escindida de Boko Haram que mantiene vínculos con Al Qaeda en el Magreb Islámico. Aunque no hubo reivindicación oficial, líderes religiosos indicaron que los atacantes no distinguieron entre víctimas, asesinando a personas de distintas creencias.
La brutalidad del ataque ha generado una fuerte condena, ya que los agresores habrían disparado contra civiles desarmados, incluyendo familias y agricultores, en un acto que evidencia el carácter indiscriminado de la violencia. Además, el secuestro de personas se mantiene como una práctica habitual de estos grupos, que utilizan a las víctimas como fuente de financiamiento mediante rescates.
El episodio en Shiroro no es aislado. Según reportes de líderes religiosos y organizaciones locales, más de 40 personas habrían sido asesinadas en ataques similares en distintas aldeas del noroeste del país en los últimos días, afectando al menos nueve comunidades en los estados de Níger y Kebbi.
El presidente de Nigeria aseguró que se reforzará la seguridad en todo el país y se crearán fuerzas policiales especiales
Ante este escenario, el presidente Bola Tinubu ha planteado la necesidad de reforzar la seguridad mediante la creación de fuerzas policiales estatales en las 36 regiones del país. La iniciativa busca mejorar la capacidad de respuesta frente a la violencia, aunque su implementación aún está en debate.
Mientras tanto, la población civil cristiana continúa siendo la principal víctima de un conflicto persistente, en el que grupos armados siguen operando con alta capacidad de fuego y escasa contención, profundizando una crisis humanitaria que se extiende en el norte de Nigeria.