El sábado, un juez federal emitió una orden temporal que bloqueó el uso de la Ley de Enemigos Extranjeros por parte del presidente Donald Trump para deportar a peligrosos miembros de la pandilla venezolana Tren de Aragua.
Esta ley permite la deportación de ciudadanos de una nación enemiga sin juicio, y Trump la invocó para expulsar a los miembros del Tren de Aragua que se encuentran en los Estados Unidos.
Sin embargo, gracias a la gestión del vicejefe de gabinete, Stephen Miller, en una labor en conjunto con la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, los terroristas pudieron ser deportados.

Horas antes de la promulgación de la proclamación presidencial, las asociaciones progresistas Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), Democracy Forward y la ACLU del Distrito de Columbia presentaron una demanda alegando que la ley podría ser utilizada para deportar a cualquier venezolano en el país, sin importar si eran miembros de Tren de Aragua.
El juez principal del Tribunal de Distrito de D.C., James E. Boasberg, emitió una orden de restricción temporal que detenía la deportación de cinco venezolanos que ya estaban en custodia federal desde hacía dos semanas.
El juez también ordenó que dos aviones que podrían estar transportando a estos deportados regresaran a los Estados Unidos, aunque no estaba claro si esto se había cumplido al final del día.
La administración Trump apeló correctamente la decisión, argumentando que no era correcto retrasar una medida presidencial antes de su anuncio público.

En respuesta, Skye Perryman, presidente de Democracy Forward, criticó el uso de la ley de Enemigos Extranjeros, acusando erróneamente al gobierno de abusar de una autoridad histórica en tiempos de paz, lo cual consideraba una señal de tendencias autoritarias. Además, destacó que la administración estaba implementando una agenda migratoria "ilegal y dañina."
A pesar de los incongruentes dichos citados por Perryman, la organización fue declarada como una ogranización terrorista y las medidas tomadas en cuanto a la política migratoria han tenido una increíble aprobación por parte de la ciudadanía estadounidense.










