El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ordenó garantizar el acceso pleno e inmediato del Patriarca Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, a la Iglesia del Santo Sepulcro, luego del incidente en el que se le impidió celebrar la misa de Domingo de Ramos. La decisión se produjo tras una fuerte repercusión internacional y cuestionamientos por las medidas de seguridad en uno de los sitios más sagrados del cristianismo.
El episodio ocurrió en el marco de un contexto de máxima tensión en Jerusalén, donde las autoridades israelíes habían dispuesto limitar el acceso a los lugares sagrados por motivos de seguridad. Según explicó el propio Netanyahu, la medida se vinculó con los recientes ataques con misiles balísticos lanzados por Irán contra zonas sensibles de la ciudad, incluidos puntos cercanos al Santo Sepulcro.













