Frente a la escalada iraní, Israel protegió a los fieles y habilitó el acceso del Patriarca.
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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ordenó garantizar el acceso pleno e inmediato del Patriarca Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, a la Iglesia del Santo Sepulcro, luego del incidente en el que se le impidió celebrar la misa de Domingo de Ramos. La decisión se produjo tras una fuerte repercusión internacional y cuestionamientos por las medidas de seguridad en uno de los sitios más sagrados del cristianismo.
El episodio ocurrió en el marco de un contexto de máxima tensión en Jerusalén, donde las autoridades israelíes habían dispuesto limitar el acceso a los lugares sagrados por motivos de seguridad. Según explicó el propio Netanyahu, la medida se vinculó con los recientes ataques con misiles balísticos lanzados por Irán contra zonas sensibles de la ciudad, incluidos puntos cercanos al Santo Sepulcro.
El Santo Sepulcro de Jesús.
De acuerdo con la versión oficial, fragmentos de proyectiles impactaron a pocos metros del templo, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a solicitar la suspensión temporal de actividades religiosas en la Ciudad Vieja. En ese marco, se le pidió al cardenal Pizzaballa abstenerse de celebrar la misa, una decisión que luego fue revertida directamente por el jefe de Gobierno.
Netanyahu aclaró que la restricción respondió exclusivamente a una preocupación por la seguridad de los fieles y de los líderes religiosos, en un escenario donde los lugares de culto presentan dificultades operativas para una evacuación rápida ante eventuales ataques. Sin embargo, tras tomar conocimiento del caso puntual del Patriarca Latino, ordenó permitir el desarrollo normal de su actividad religiosa.
El incidente generó reacciones en distintos sectores de la comunidad internacional. Desde el Patriarcado Latino calificaron la medida inicial como desproporcionada y advirtieron sobre el precedente que implicaría impedir celebraciones en fechas clave como la Semana Santa. A su vez, líderes políticos — EmmanuelMacrón y Georgia Meloni entre ellos— y religiosos de diversos países manifestaron preocupación por posibles restricciones a la libertad de culto.
"Expreso mi pleno apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa, a quienes se les impidió celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro. Condeno la decisión de la policía israelí, que se suma a una preocupante serie de violaciones del estatus de lugares sagrados en Jerusalén. La libertad de culto en Jerusalén debe estar garantizada para todas las religiones."
En paralelo, el propio Pizzaballa adoptó una postura moderada, reconociendo el contexto de riesgo en Jerusalén pero insistiendo en la necesidad de preservar las tradiciones religiosas, especialmente en momentos de alta significación para los fieles.
La decisión final del Gobierno israelí busca ahora equilibrar las condiciones de seguridad con el respeto a la práctica religiosa, en una ciudad histórica donde conviven las tres grandes religiones monoteístas. El episodio refleja la fragilidad del equilibrio en Jerusalén, atravesada por las tensiones geopolíticas crecientes bajo la escalada militar con el régimen iraní.